cartas al director
La deriva secesionista
da miedo
S iguiendo con la instrumentalización de los hechos acontecidos en las últimas fechas en Cataluña, tenemos que decir que no tenemos miedo pero sí pretenden darlo. Y es que la presentación de la ley de transitoriedad que proponen aprobar antes del 1-O asusta. Pero no por suponer un paso más en la ruta del procés, sino por su contenido cercano al de otros lugares donde decisiones políticas similares han conducido al conjunto de la población hasta lugares poco recuperables políticamente hablando.
Es decir da la sensación de que los árboles independentistas no les dejan ver el bosque autonómico, y en una huida desesperada hacia una independencia que saben inalcanzable proponen cambios que además de ilegales resultarían contraproducentes para los mismos a los que pretende amparar.
Así no sólo habrá modificaciones de nacionalidad express, sino amnistías y nombramientos a dedo de cargos afines. Huelga mantener que es algo inviable en cualquier democracia que se precie.
Pero independientemente del resultado del referéndum —si llegara a producirse a través de cualquier artimaña legal— lo que de verdad asusta es el germen independentista que han tratado de inocular desde hace años en la población. Desde la escuela con la inmersión lingüística y la enseñanza intencionadamente sesgada, o desde la politización de la sociedad. Esto último es algo que difícilmente podrá impedir a estas alturas el Tribunal Constitucional. Sólo les resta el pucherazo.
LUIS ALBERTO RODRÍGUEZ ARROYO. SANTO TOMÁS DE LAS OLLAS