La reforma de la ONU
L a ONU sirve para algo? Es la pregunta habitual cuando las cosas van mal. Y la respuesta siempre es crítica y negativa. Sin embargo, hay que decir que las Naciones Unidas como organización es y actúa como quieren sus países miembros. Sobre todo, como dicen las cinco grandes potencias nucleares vencedoras de la segunda guerra mundial, miembros permanentes del Consejo de Seguridad con derecho a veto: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido. La reforma propuesta por el presidente Trump no es nueva, se lleva gestando desde hace años para superar la burocracia, ser más operativa, equilibrar los centros de poder con la situación actual y aligerar gastos, sobre todo esto, y su control perdido, es lo que le preocupa más al presidente Trump. Es cierto que hay mucha figurina con ínfulas políticas, incluso algún aventurero vividor y aprovechado, pero la realidad diaria es que hay muchos esforzados trabajadores y cooperantes que salvan muchas vidas todos los días. Desde los campos de refugiados, a las agencias especializadas como Unicef dedicadas a los niños o la Unesco con la cultura. Por no hablar del Medio Ambiente, la lucha contra el terrorismo, la violencia contra la mujer, la pobreza y el subdesarrollo. No todo son conflictos bélicos, aunque unos están muy relacionados con las situaciones de miseria y precariedad de muchos países condenados al subdesarrollo por el beneficio de los desarrollados. La reforma de la ONU es necesaria, urgente e imprescindible. El nuevo secretario general, el portugués Antonio Guterres, ha planteado criterios bastante acertados para dotar a la organización de nuevos parámetros, usos y costumbres, objetivos generales y salir del bucle político que han impuesto durante todos estos años las cinco grandes potencias con veto en el Consejo de Seguridad. Durante mucho tiempo se ha hablado de la conveniencia de la ampliación del Consejo de Seguridad como miembros permanentes de países como Alemania, Brasil, India, Sudáfrica, los llamados países BRIC con un desarrollo económico suficiente y una influencia política clara en su región. Uno de los problemas clave para culminar la reforma ha sido siempre que los cinco grandes exigen mantener el derecho de veto y no son partidarios de ampliarlo a muchos más invitados. La ONU es un foro donde se solucionan muchos problemas, la celebración de la Asamblea General en septiembre facilita muchos contactos informales entre líderes de todos los países y, como suele suceder, lo más trascendente es lo que no se conoce.