AL TRASLUZ
Lágrimas de cocodrilo
Fue leerlo y exclamar: «collons!». Y eso que no hablo catalán en la intimidad. Después de haber anunciado que la Generalitat dejará de de rendir cuentas a Hacienda, Oriol Junqueras declaraba ayer a TV3, con histriónico lloriqueo: «Hagámoslo de una vez, por favor». Frase que separada de su contexto separatista se presta equívocos, luego no lo haré. Ahora bien, no fue su única perla: «Hay una voluntad manifiesta de impedir el trabajo de esta consellería». ¿Y qué quería, que además Montoro les echase una mano? Junqueras tiene a parte de los suyos en el cuartelillo. Puede ahorrarse el lloriqueo, aún no han sido condenados a galeras. No son presos políticos, sino políticos presos. No es lo mismo. Entre los detenidos, está Lluís Salvadó, quien estaba preparando una Hacienda catalana. Las conversaciones telefónicas que le han sido grabadas no tienen desperdicio. Asegura en las mismas que ya tiene apalabrados en el extranjero 30.000 millones de euros, con los que comenzar la independencia. Es de suponer que provenientes del gansterismo internacional, deseoso de que un nuevo estado les permita blanquear sus fortunas. A ellos, y a los del colchón suizo. Pero echa números y no le cuadra el debe con el haber. «Deberíamos tener sobre la mesa 5.000 millones de euros, para los gastos de ese primer mes». Enseguida advierte a su interlocutor que habría que seguir poniéndolos cada treinta días. ¿Será por dinero? Y concluye que tendrán que crujir a los ciudadanos a impuestos. Incluidos, supongo, por contar chistes de Eugenio o cantar en la ducha «L’estaca». Los estados burgueses- antisistema es lo que tienen: mucha letra pequeña.
La Justicia ha dado un puñetazo en la mesa. Es el acto proporcional, ante la provocación irresponsable. Otros, en cambio, enmascarados en la masa, los dan contra los capós de los coches de las fuerzas policiales. ¿Se van a recuperar las armas robadas?
Las lágrimas de Junqueras en TV3 eran de cocodrilo. Ya se le pasará a fin de mes, cuando cobre la nómina. Y en euros, no en pujoles. El mes que viene, también. Separatistas, pero no tontos. Mientras, en el extranjero, los amos del dinero sucio deshacen irritados las maletas. Creían que esto iba a ser como en la serie de Netflix.