TRIBUNA
León no tendrá el conservatorio que merece

L eón no contará con el conservatorio que merece, afirmo rotundamente. Y lo digo aun sabiendo que la Junta de Castilla y León ha aprobado un presupuesto para ejecutar la obra y que, nos asegura el consejero de Educación, la construcción se iniciará «cuanto antes».
León no tendrá el conservatorio que merece porque la Junta nunca ha querido que así sea. Y nunca lo va a querer. Porque la Junta de Castilla y León, el PP, seguirá manteniendo con León un agravio que es difícil de justificar pero fácil de explicar.
Hace nueve años, la Junta reclamó al Ayuntamiento de León una parcela para construir el centro, tras más de cuatro años de reivindicación social y educativa, y un plazo similar de incumplimiento del compromiso del Pacto Local. Porque el Pacto Local y la Comisión Mixta de Transferencias deja meridianamente que es la Junta de Castilla y León la única responsable de gestionar, financiar y dotar el centro musical en la provincia de León. Y no la Diputación de León que, desde hace años, cede el espacio para la enseñanza en el centro de León.
Desde el Equipo de Gobierno municipal, formado entonces por PSOE y UPL, nos aprestamos a buscar la parcela que reuniera las características exigidas por la Consejería de Educación: amplia, cerca de la Universidad y de infraestructuras educativas, y bien comunicada con transporte público. Ahí surgieron sendas ofertas en La Lastra y La Palomera, optando la Junta por esta segunda opción que reunía, y reúne, todas estas características. Cedida definitivamente en febrero de 2009, por acuerdo plenario, la Junta ha tardado más de ocho años en aceptarla. Ocho años que han pasado mareando la perdiz y jugando con los estudiantes de música leoneses, los profesores y todo el consejo escolar del centro.
Hace poco más de año y medio, algún lumbreras en el Ayuntamiento tuvo la brillante idea de ofrecer al consejero el Campo de Fútbol para, que sus bajos, su barriga, se adaptaran para un pequeño conservatorio. Aislado, lejos de la Universidad y en un edificio que, evidentemente, no fue concebido como centro educativo. PP, siempre de la mano y con la connivencia de Ciudadanos, se aprestó a vender, en una rueda de prensa, vespertina, esta brillante iniciativa.
Al día siguiente, apenas unas horas después, denunciamos esta locura y comenzó una movilización política y social para parar este traslado. Solo así, con más de 15.000 firmas, por un conservatorio digno y una movilización masiva en la ciudad se logró desactivar esta ocurrencia.
Lo que ha ocurrido después se puede resumir en un año de resistencia del PP a las justas demandas de la comunidad educativa leonesa. Grandes anuncios de presupuestos y compromisos que se demoran sin motivo ni razón y, por fin, un proyecto que verá la luz, con mucha suerte en 2020.
La Junta —no olvidemos— presupuestó una partida de 1,5 millones para comenzar la ejecución de la obra en 2017. Partida que, por supuesto, no se ejecutó, demorando ya el inicio de la construcción un año y llevando la finalización más allá del prometido 2019.
Pero León no tendrá el conservatorio que merece porque el proyecto que ha presentado la Consejería de Educación es insuficiente. Y así lo denunciamos en rueda de prensa con la plantilla del conservatorio leonés. El centro que ahora, recordemos que después de trece años de dar vueltas al proyecto, carece de las aulas que, a juicio del cuerpo docente, son imprescindibles para León. El conservatorio en el que, desde hace años, quedan fuera a un tercio de los niños que aprueban las pruebas de acceso por su falta de capacidad es mayor que el previsto ahora por el consejero leonés de Educación. Impedirá que el centro pueda admitir más alumnos en el presente y, de cara al futuro, su conversión en centro de estudios superior.
El consejero Fernando Rey ha demostrado con su actitud –recordamos su enfrentamiento con las familias de los alumnos en su primera visita a León—, con sus declaraciones y, sobre todo, con sus hechos, que la educación musical de los leoneses le importan un carajo. Y ha decidido que poniendo un caramelo envenenado, con poco presupuesto e insuficiente, podría acallar las voces de quienes no nos conformamos.
León merece un centro de estudios musicales que permita impartir docencia con calidad, con todas las especialidades y, por supuesto, con las características, técnicas y arquitectónicas de un centro moderno y modélico. Un centro concebido para crecer y dar respuesta futura a la ampliación de estudios. Todo lo contrario sería un error que no podemos permitirnos.