Una petición cabal
«¡Lo que le hubiera gustado a él haber estado aquí!». Él es David Álvarez , fallecido hace dos años y cuyos restos descansan en el cementerio de su Crémenes natal, y quien lo recordaba de esa manera era su hija, presidenta ejecutiva de Eulen, al recibir el premio a la empresaria del año que otorga la Cámara de Comercio España-Estados Unidos y que celebró en una gala en Broadway, a un paso de la bolsa de Wall Street. En su discurso, María José Álvarez desgranó la trayectoria de una compañía fundada con un capital social de mil pesetas y que este año prevé cerrar con una facturación de 17.000 millones de euros. Desde su fundación en 1962, el grupo familiar no ha parado de crecer y cuenta con 90.000 empleados por todo el mundo. Pero de la intervención de la presidenta de Eulen llamó especialmente la atención su petición de revisar la reforma laboral a favor del trabajador: «La flexibilidad laboral tenía sentido en época de crisis, pero ahora hay que adaptarla a la realidad; es una ley que ha cumplido su función y quiero pensar que se cambiará en fechas tempranas».