Diario de León
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c Maraia Jesús Rodríguez Mallo escribe con el título ‘Seis meses sin un ángel’: «Querida mamá: han pasado seis meses desde que te fuiste, para no volver desde que nos dejaste y en este tiempo todo han sido recuerdos y recuerdos inmensos y muy buenos. No hay ni un solo recuerdo malo. Sabes, que gustaría poder ser poeta para escribir la mejor poesía para ti, o escritor para escribir el mejor relato de tu vida. Pero sólo soy una persona, tu hija es verdad, que de una madre siempre se dicen cosas bellas y buenas. Qué hija no habla bien de su madre.

Yo, ante todo, te doy las gracias. Primero, por darme la vida, porque si tu no hubieses querido yo no habría nacido. Gracias por todos los momentos de mi infancia, en la que no me faltó de nada. Y seguro que tú si pasaste sin cosas para dármelas a mí. Mamá, gracias por todo. Por tus consejos. Cómo los hechos de menos. Por tu cariño, por cada vez que te necesite y estabas ahí para todos. Gracias por todo. Mamá, en estos seis meses todo han sido y seguirán siendo recuerdos constantes. A veces creo que estas ahí. Que no te has ido. Que sigues con ese asido tan importante en nuestras vidas, no sólo por ser mi madre sino por ser esa gran mujer. Todo el mundo que te conoció habla maravillas de ti. Y en este mundo has dejado un vacío inmenso. Mamá, tú siempre hasta estado ahí para todos. Tanto para la familia como para los amigos, como para los vecinos. Qué orgullo de que fueras mi madre y de que fueras una persona tan especial. Has dejado huella en todos nosotros. En tu pueblo, en la gente que te ha tratado. Esa huella no se borra nunca y eso que no fuiste actriz ni deportista importante, ni política. Fuiste una gran persona y con tu forma de ser dejaste una huella inmensa.

Mamá, nuevamente gracias. Espero que allí donde esté seas muy feliz. Que no te falte de nada. Que tengas lo que tanto mereces por ser tan buena (dicen que siempre se van los buenos... y qué verdad). Espero y deseo de corazón que allí donde estés sonrías y te sientas bien. Seguro que has sido recibida como te merecías.

Yo cada noche, en silencio, miro al cielo y sé que una de esas estrellas, la que más reluce, eres tú, porque has relucido así en la vida.

Mamá, estaría aquí escribiéndote muchas cosas. No me cansaría. Ayúdanos a intentar parecernos algo a ti. Perdón por las cosas en las que te falle. Sólo quiero que tu recuerdo perdure. Te quiero. Te hecho de menos».

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