cartas al director
Una temporada más sin pesca tradicional y casi sin pescadores
E ste sábado se abre la veda de la pesca de la trucha en León. Lo que hasta hace poco tiempo era todo un acontecimiento social, esperado por miles de aficionados que llenaban las orillas de los ríos en busca de las pintonas, es hoy un día que pasa prácticamente desapercibido. La última ley de pesca, aprobada ya hace cuatro años, impuso la captura u suelta (también llamada pesca sin muerte) y relegó la pesca tradicional a algunos cotos (con un cupo de cuatro truchas) y a unos pocos reductos en zonas bajas de algunos ríos (Arec) donde se pueden coger solo dos truchas. Eso supuso que la mayor parte de los pescadores tradicionales abandonaran su afición o bien, los que pueden, la practiquen en Galicia, Asturias o Portugal, donde existen buenas poblaciones de truchas y cupos amplios. Tiendas de pesca, criadores de gallos para la pesca, casas rurales o guías de pesca, también han notado fuertes descensos en sus ventas. Los ríos de León han quedado, por tanto, para uso exclusivo de una minoría que practica la captura y suelta. Algunos argumentan que las poblaciones de truchas pueden así aumentar (hecho discutible en algunos casos, puesto que las poblaciones tienden a envejecer) pero lo cierto es que, si se regula de forma razonable, se pueden mantener la pesca tradicional y poblaciones sanas de truchas. Así se demuestra en cotos con muerte muy solicitados (Villafeliz, Tolibia o Felmín, por ejemplo) o en otras comunidades próximas donde se sigue pescando de forma tradicional y no por ello hay pocas truchas. Pero es que, dentro de Castilla y León, hay provincias como Soria, Burgos o Palencia, donde a pesar de contar con muchos menos kilómetros trucheros, la mayoría de los ríos cuentan al menos un tramo Arec de pesca tradicional. En León, sin embargo, ríos como el Selmo, Valcarce, Ancares, Boeza, alto Luna, Omaña, Vallegordo, Duerna, Torío, Curueño, Orza, Yuso, Cares, Sella y otros menores no tienen ni un solo tramo para pesca tradicional. ¿De verdad las poblaciones de truchas en estos ríos son tan bajas para no permitir al menos uno o dos tramos en cada uno para la pesca tradicional? En realidad, estas limitaciones se suman a las cada vez mayores prohibiciones que existen al aprovechamiento sostenible de nuestros recursos naturales, y que supone un ataque a la cultura tradicional de nuestros pueblos. ¿Qué será lo siguiente? ¿Prohibir totalmente cortar leña del monte en vez de regularlo razonablemente? ¿Prohibir coger setas? ¿Prohibir pastar al ganado porque no deja crecer el bosque? ¿Prohibir los huertos por la misma razón? ¿Decir al pastor que si mata corderos se quedará sin rebaño? Sigamos permitiendo un aprovechamiento sostenible de nuestros recursos, regulando y no prohibiendo totalmente como se está haciendo con la pesca tradicional. Siempre será más ecológico, sostenible y razonable que un paisano de la montaña leonesa pueda comer unas truchas de su pueblo a que tenga que comprar pescado procedente de miles de kilómetros de distancia. Por favor, gestores de la pesca, pongan un poco de sentido común.
JAVIER SANTOS. lEÓN