Gestionar el agua con cabeza
La provincia de León cuenta con una capacidad de almacenamiento de agua de 1.638 hectómetros cúbicos, es decir, 1,6 billones de litros que no fueron suficientes durante la pasada campaña para evitar que las reservas alcanzaran una situación crítica a causa de la sequía. Afortunadamente, en el año hidrológico en curso el escenario ha dado un vuelco radical y las lluvias y la nieve caídas desde el pasado mes de noviembre han permitido que los embalses alcancen cotas del 90% de su capacidad, algo impensable hace apenas medio año. Tal es la situación que ya se están llevando a cabo desembalses por motivos de seguridad, que no es ni más ni menos que la pérdida de recursos para esta provincia que hace pocos meses se enfrentaba a restricciones de agua para el riego y a problemas de abastecimiento en varios municipios. La política de gestión del agua debe tener en cuenta las situaciones climatológicas extremas, que cada vez serán más frecuentes a la luz de las previsiones, y articular desde ya medidas que impidan este derroche de recursos.