Diario de León
Publicado por
FRANCISCO J. LOPEZ RODRIGUEZ profesor
León

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F ue César Augusto quien aprovechando su estancia en Tarraco en el invierno del 27-26 a.C. procedió a reorganizar de nuevo la vieja división de la Península. Hispania Citerior (con capital en Tarraco, que sería después llamada Tarraconense e Hispania Ulterior, con capital en Corduba, el Valle del Guadalquivir. Durante los siglos XII y XIII el rey Jaime I el Conquistador desembarca en Mallorca, conquista esta isla, y la incorpora a la corona de Argón. La guerra de sucesión a la muerte de Carlos II y el advenimiento al trono de Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV marca el punto de arranque del separatismo catalán. A partir del proceso autonómico en España se desata la ira independentista y llegamos a la situación actual. Los gravísimos errores de todos los gobiernos de la democracia han propiciado que la Hispania Citerior se desgaje como una falla que se abre en la tierra y sea muy difícil atravesarla ya que se necesitaría puentes con mucha técnica e imaginación. Esa Hispania Citerior hoy serían las comunidades de Cataluña y Valencia y extendería su brazo a las Islas Baleares. Cataluña fue labrando en el siglo XX una tierra que va regando cada día más hectáreas. Como quiera que todo el proceso secesionista arranca con la llegada de Felipe V al poder, es decir, la Casa de Borbón, abogan por unos derechos inexistentes, sin base, sólo se fundamentan en una realidad política falsificada y trucada a lo largo de treinta años.

No hay fundamento para una secesión sólo existe el interés político y mediático de una sociedad adoctrinada para satisfacer las veleidades de muchos políticos que pretenden aferrarse al poder para vivir de una pretendida republica catalana. Este tipo de nacionalismo que se transmite es falso y temerario es una chifladura de exaltados echados a perder por indigestiones de mala historia. Este adoctrinamiento está calando en otras comunidades autónomas: Baleares, Valencia, Navarra y, en menor medida, en Galicia. Pero la pólvora se esta extendiendo y cada vez el campo de batalla tiene más frentes. Este país que aunó a todos bajo la égida de los Reyes Católicos y que todas las Hispanias confluyeron en un territorio y todas las tierras se cobijaron bajo la misma enseña hoy está desguazándose por mor de los Gobiernos torpes, poco autoritarios, enclenques y carentes de fuerza incapaces de dar un puñetazo en la mesa y decir ¡basta ya! Todos fueron débiles de la democracia fueron débiles con el separatismo y el actual tenga que pagar su ascenso al poder con cesiones que no favorecen para nada la unión patria. Pero qué gobierno tenemos cuando a las fuerzas de orden público se las está vejando en las aulas. Dónde está la moral y la ética de unos profesores humillando a niños inocentes, insultando a sus padres, guardias civiles, llamándoles perros salvajes o torturadores. Pero ¿se puede permitir tal infamia? Esta barbarie no se consentiría en ningún país europeo. Estos docentes, previsiblemente charnegos, cuyos progenitores llegaron a Cataluña en busca del pan y que se atrevan a martirizar a niños. Estos maestros no pueden seguir en la docencia. No pueden inocular el odio a unos niños inocentes porque sus padres están en una tierra para defender el orden y la unidad territorial. Estos profesores no son dignos ni los más aptos para transmitir una educación y formación, deben buscar otro campo de batalla porque esta educación incendiaria no puede calar en seres indefensos ¿Quién permite esto? Dice la Constitución que los poderes públicos inspeccionarán y homologarán el sistema educativo para garantizar el cumplimiento de las leyes. Hoy esto se está conculcando y el Gobierno no pone freno a esta transgresión constitucional. No se puede seguir en esta política bajo el principio de que el tiempo lo arregla todo. No. El tiempo ha roto este país. El tiempo ha retorcido la historia y sólo hay que culpar a la inacción gubernamental. Pero esta sin razón los gobernantes la pagarán en las urnas. Me duele España, decía Unamuno. ¡Soy español!, español de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu, de lengua y hasta de profesión y oficio; español sobre todo y ante todo. Hablar de nacionalidades oprimidas perdonadme la fuerza, la dureza de la expresión es sencillamente una mentecatada; no ha habido nunca semejante opresión, y lo demás es envenenar la Historia y falsearla «Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha». Sin embargo la lucha sigue y nadie de momento es vencedor, ni los traidores se dan por vencidos. Los gobiernos no están cumpliendo con la fuerza que le da la Constitución. Confiemos en la Justicia y no tengamos que decir ¡Adiós Hispania Citerior!

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