Diario de León
Carlos Fidalgo
Ponferrada

Creado:

Actualizado:

Espinete reposa en un vertedero de amianto al sur de Madrid. Sobre su tumba crecen las amapolas, igual que en los campos de Flandes durante la primera Guerra Mundial. El erizo rosa de Barrio Sésamo, leo en El Mundo, ha terminado sepultado entre los escombros de una planta de reciclaje de San Fernando de Henares, junto a buena parte del vestuario que Televisión Española almacenó durante años en dos viejos estudios de Prado del Rey, contaminados por el material tóxico y ya demolidos.

Además del muñeco de Espinete, el amianto de los platós también envenenó los trajes que usaba la reina Letizia cuando presentaba el Telediario y los de Alfredo Urdaci, prendas de cómicos, y otros objetos de atrezzo. Don Pipón, vecino del mismo barrio que Espinete, ha evitado su desaparición y todavía se conserva remendado. Y se han salvado dos electroduendes de La Bola de Cristal y la bola de cristal también.

La muerte de Espinete, aunque no haya acta de defunción, se confirma justo cuando Mickey Mouse, el ratón creado por Walt Disney, cumple noventa años y sigue tan lozano. Ser un dibujo animado de fama universal y no un traje abandonado después de una década de gloria en Televisión Española explica la longevidad del roedor, en plena forma.

Pero lo más extraño de este verano de tormentas es el tuit donde Iker Casillas, el exportero de la selección española de fútbol y del Real Madrid, hoy en el Oporto, afirma que el hombre no ha llegado a la Luna. Que todo fue un fraude. Y abre un hilo en el que han votado más de trescientas mil personas —una cifra que supera a la de los afiliados del PP que se han pronunciado en la primera vuelta de las primarias— para que la gente deje su opinión. Pues bien, uno se echa las manos a la cabeza cuando comprueba que un 42 por ciento de los votantes, más de ciento veinte mil tuiteros, opinan como Casillas; que el hombre nunca llegó a la Luna en 1969. Que nos la colaron. Y eso sí que es una teoría de la conspiración y no la del master de Pablo Casado.

Quizá Casillas sólo pretenda vendernos algo con una de esas nuevas estrategias de marketing agresivo. Se verá. Pero tiene un montón de seguidores que lloraron cuando murió Chanquete, está claro, y no quieren que les cuenten la verdad.

tracking