TRIBUNA
Una cosa es predicar, y otra …

L a simple observación de los acontecimientos diarios nos lleva indefectiblemente a aceptar lo que desde siempre hemos oído y de lo cual estamos, muchos de nosotros, tremendamente orgullosos.
Ahora que los españoles hemos estrenado presidente de Gobierno y el presidente de Gobierno ha estrenado poder, nos vamos dando cuenta cada día de lo difícil que es cumplir lo que se promete. Hace falta muy poca memoria para recordar lo que el actual presidente decía cuando era oposición. Prometía el oro y el moro, y el moro también, sin el más mínimo freno con tal de poder llegar donde ahora está. A la Presidencia del Gobierno. A la moqueta que tanto ha criticado. A las claves del poder.
Por otro lado, es muy curioso analizar las veces que analistas políticos, contertulios, especialistas ¿de qué?, y expertos ¿de qué? auguraban la enorme, la trascendente, la insalvable dificultad que tendría el presidente para gobernar con 84 escaños. Será imposible, no podrá gobernar. No va a durar nada. Este país nuestro está lleno de profetas y así nos va.
Han pasado dos meses largos desde que, el nuevo presidente, es inquilino de La Moncloa, y está encantado de haberse conocido, él se siente dominador de la situación y con derecho a enfrentarse de la mano de sus 84 guerreros a cualquier tipo de batalla con la que se encuentre. Y, por ahora, sus seguidores parece que le creen.
Sí quiero llamar la atención sobre la prisa que se ha dado el presidente en destrozar el argumento tantas veces utilizado por él, cuando era oposición, de que había que terminar con el asunto de las puertas giratorias. ¿Cómo dice? ¿Qué usted iba en contra de las puertas giratorias?; ¿que eso era una acción de la derecha que favorecía a sus amigos y conocidos? Pero hombre, Presi, que se le ve a usted el plumero. Ya sé que no le importa pero se le ve.
Vamos a ver, presidente, le ha faltado a usted tiempo para situar a los suyos en las notables empresas públicas españolas donde se demuestra que, salvo excepciones, se llega por el camino del dedazo. Eso no es de recibo y usted lo sabe. Pero mira para otro lado. Mas de treinta personas han sido situadas como no podían imaginar y, claro, le están haciendo la ola.
Es como cuando usted en declaraciones, en ruedas de prensa, pide con cara de no haber roto un plato, que la oposición sea eso, oposición, y se ejerza de forma limpia y leal. Y se atreve usted a decir que de igual forma que el PSOE hizo con el PP. ¿Se refiere usted quizá a cuando usted llamó indecente a su predecesor el sr. Rajoy. ¿Es esa una oposición leal y educada como la que usted pide? Qué risa me dan mis labios. Es que es muy distinto predicar que dar trigo. No me fuerce la máquina, por favor, no me haga que le llame el predicador precisamente a vd. que quita los crucifijos con una facilidad como el que lava. Y que promete y no jura. ¡Qué cosas tiene la vida oye!
Tiene usted ahora la tranquilidad de que cuenta con un montón más de agradecidos, los paniaguados, que llama Anson. Esos a los que usted trata como trata. ¿Cómo van a estar? ¿Odiándole? Anda ya.
Pueden ser torpes pero tontos no son. Saben que mientras haya leche en las ubres, ellos seguirán mamando. Paga el jefe.
Pues humildemente quiero llamar la atención sobre las injusticias que, cuando eres oposición se ven claramente y se denuncian en voz alta pero que cuando llegas al poder, si te he visto no me acuerdo. Y en medio, el pobre españolito que mira a un lado y a otro y al final carga con lo peor. Eso si, sin decir ni pio. Somos muy buenos, muy buenos, muy buenos. Diría que tontos.
Tanto debate, tanta reunión, tanto catalán, tanto paro, tanta manifestación, tanta tertulia y nunca salimos del atolladero. Debían estar todos en la oposición. Parece que allí se ven muy claras las soluciones. Pero cuando llegan al poder…. El cuento de nunca acabar.
Nuestra España que entre muchas cosas buenísimas que tiene, atesora una colección de refranes infalibles, sin embargo sus hijos, nosotros, no somos capaces de, llevándolos a la práctica, reaccionar y darnos cuanta que ellos, los refranes, no se equivocan.
¿Es fácil predicar? Facilísimo. ¿Es fácil dar el trigo que se predicó? Dificilísimo. Pues eso, que está todo inventado. Y que los políticos sean del color que sean, deben tener mas respeto, si hombre si, más respeto por el ciudadano al que representan. Cuando nos piden el voto pierden el culo por eso, por un voto, pero cuando les pedimos coherencia y sentido común, entonces se llaman andanas. Y eso es como dar un paso hacia delante y dos hacia atrás. Se pueden imaginar.
Da pena pero es lo que tenemos.
Qué cierto nuestro refranero. Una cosa es predicar y otra muy distinta dar trigo. ¿O no?