Los 100 días de Torra
L os 100 días de Torra se nos pueden convertir en varios años. Depende de cómo rellenemos su contenido, ahora que el turismo origina tanto empleo como el ladrillo produjo en los mejores tiempos, que sin duda no son estos. Resistir es un arte, pero tiene más admiradores que gente decidida a practicarlo. El prestigio de los números redondos no dura más que un año.
A todos nos parecen más, pero sólo en un trimestre mal contado le ha sido posible a Quim Torra poner boca arriba al Gobierno y comprobar que tiene muy pocas cosas dentro. Lo que empezó como un desplante se ha transformado en una agresión al Estado de Derecho mientra el ‘president’ y Albiol discuten en el homenaje de Cambrils. Nos ha dado tiempo para modernizar la Liga, con la inconsolable pérdida de Cristiano Ronaldo, pero nos ha faltado dinero, que, como siempre, sigue siendo la posibilidad inmediata de todo lo deseable.
La llamada inacción legislativa ofrece la ventaja de poner en marcha las cosas urgentes que estaban aplazadas. ¿Cómo han sido los 100 días de Torra? En España sigue importando más hacer conjeturas que confirmar datos, pero lo cierto es que Telefónica ha tenido que asumir el 70% de los 1.310 millones de euros que cuestan este año los derechos del fútbol. El balón tiene dentro un invisible contable.
La realidad, que el gran Luis Cernuda decía que es lo que más se opone al deseo, acaba siempre ganando todos los combates, pero es muy triste que muchas de sus victorias se decreten por incomparecencia del rival, que quizá seamos nosotros mismos. A algunos pensadores, más católicos que cristianos, el Gobierno les está haciendo oídos sordos. Pedro Sánchez no da más de sí y nosotros tampoco.