cartas al director
Para un chico ¡20!
L unes, 13 de agosto… saliendo de los hospitales e intentando coger un bus urbano… Tengo 61 años y era mi primera vez… Voy con 20 euros a sacar el billete y me dicen que no aceptan billetes de esa cantidad, que están prohibidos por la compañía y que tengo que bajar, cambiar y volver a cogerlo y eso es lo que hago: bajarme, no sin antes preguntarle al resto de los usuarios si por favor me lo cambiarían… No llevaba nadie cambio y me bajé del bus… En ese momento oigo una voz: ¡señora! ¡señora! Me vuelvo y es un chico joven con camisa blanca y pantalón corto que me invita a subir, que me paga él mi billete, lo cual acepté.
Mi carta es para decirte muchacho que te estaré eternamente agradecida, que sin conocerme de nada tuvieras ese gesto hacia mí.
Gracias a ti, gracias a tus padres por la educación que te han dado… No olvidaré ¡nunca! tu cara… Para mi fuiste un auténtico chico ¡20!. No, no me olvidaré de ti nunca pero tampoco de la persona que me mandó bajar en el ¿cumplimiento de su deber?
Ojalá volvamos a vernos para poder darte el beso y el corazón que te mandé a través de los cristales, y ojalá se multipliquen por mucho todo lo que yo he recibido…
¡Ah! Un pequeño detalle…se me olvidaba decir que tengo artrosis en ambas piernas, un bastón y una movilidad reducida… y que para cambiar mis 20 euros el recorrido era largo y doloroso. Muchas gracias y mucha suerte.
MARÍA JESÚS VICENTE ALONSO
Puentes rotos
E l reciente derrumbe del puente de Vigo y el de Génova podría servirnos como metáfora de lo que está pasando con los puentes diplomáticos rotos o deteriorados entre diferentes naciones. No deja de ser paradójico que en un mundo cada vez más cercano y global se encuentren, a su vez, tan deterioradas las relaciones entre buena parte de los diferentes países del mundo. No es momento de caigan los puentes, sino de levantarlos. El mundo es menos habitable y más peligroso sin puentes que nos comuniquen, que nos hermanen, que nos acerquen para compartir, para intercambiar, para crecer juntos, para, al fin y al cabo, convivir en paz y armonía.
La relaciones, como los puentes, para que sean duraderas y seguras, deben tener bases solidas basadas en la confianza y en la seguridad de las partes. Y, su estructura, además de estar bien estudiada y diseñada, requiere ser observada y cuidada con mimo, respeto y consideración. Pues, de lo contrario, el mundo también puede derrumbarse como los puentes que nos ocupan y precipitarse al vacío.
PEDRO SERRANO
Monolito en Trascastro al Doctor Lodario Gavela
E n el año cuarenta y siete/ del siglo que pasó/ una bala asesina/ el corazón le destrozó./ El de Lodario Gavela/ médico de profesión/ que en el lugar Andinas/ su vida terminó./ Sin saber los motivos/ sin saber el por qué/ aunque se supuso/ por tanto amor tener./ Atendían en su consulta/ a todos los enfermos/ no le importaba el color/ les daba su mejor remedio./ Su situación era difícil/ entre la espada y la pared/ si no los curaba era malo/ y si los curaba también./ Entre ellos se sospechaba/ los fugados en el monte/ y eso no gustaba nada/ ni poder nombrar el nombre./ Era persona estupenda/ era grandísimo médico/ y con su influencia/ consiguió varios centros./ En Guímara, en Cariseda,/ así como la de Chano,/ y también logró igual/ la escuela de Trascastro./ Fue el alma de la cultura/ fue el alma de la enseñanza/ en aquellos difíciles años/ prácticamente no había nada./ Ahora este monolito/ viene a pagar en parte/ lo que él quería a Fornela/ como se quiere a una madre./ Era una persona joven/ treinta y un años tenía/ y en el mes de noviembre/ los treinta y dos cumpliría.
TINO DEL CÚA