Diario de León
Publicado por
MARÍA J. MUÑIZ
León

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Para algunos leoneses las próximas campanadas de fin de año tocarán a muerto. Como es cosa sabida con antelación, es hora de esforzarse en recomponer el tañido que deberá retumbar en el futuro. No será jolgorio de castañuelas, pero tampoco debe entonarse una infinita melodía fúnebre ni sacar la macabra carraca en permanente procesión. A León le hacen falta muchas cosas, pero la fundamental no puede venir de fuera ni comprarse con subvenciones. La provincia tiene que sacarse de las tripas el coraje suficiente para seguir. Defender lo que sea menester, pero sobre todo levantarse y creer en el futuro. Avanzar. Guerreros sí, plañideras ni una más.

El 31 de diciembre se pone fin oficial a la minería del carbón que desde hace demasiado ya no es ni su sombra, y sonroja que esta semana sea noticia que ha sobresaltado a algunos cínicos o ignorantes. La fecha se fijó en julio de 2010, yo la escribí, aterrorizada e incrédula, desde una playa donde iniciaba las vacaciones. Pasaron semanas y meses antes de que se diera la importancia debida al tema. Parecía inconcebible. Quién iba a adivinar entonces que la realidad superaría con desgarradoras creces a la planificación administrativa. Que el incumplimiento de la ley sería ya para siempre, y sin medida, el escenario de western en el que se ha movido la indignidad absoluta desde entonces hasta arrasar el sector.

Cuando la minería se utiliza en política cual tarta que estallar en la cara del payaso político de enfrente se me hace bola el olvido en la lista de ministros que han ido pergeñando y perfeccionando la aniquilación del carbón local. Los hubo anteriores displicentes, pero la sentencia la firman en conjunto Sebastián (PSOE), Soria y Nadal (PP) y ¿Ribera? Con sus presidentes de Gobierno al frente. Rodríguez Zapatero, Rajoy, ¿Sánchez?

Ahora negociamos de nuevo la miseria, pero la transición ecológica tiene las miras puestas en galaxias muy muy lejanas de una realidad que ya ni se sabe cuál es.

Para fin de año se anuncia también el cerrojazo de Vestas, que en la práctica está ejecutado. Un duro golpe. Se anuncian en cambio crecimientos de otras empresas. Porque no todo es negro. Ni aunque el toro financiero se diluya ya para siempre en pastos más verdes.

Con un carbón en mínimos y en la cuerda floja, oteando industrias que sean de verdad anclaje, y el ahorro confiado encomendándose a las alturas, toca atarse los machos y saltar al ruedo. Nadie vendrá a lidiar nuestro futuro.

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