cartas al director
c Pedro Serrano escribe de ‘Armas de dimisión masiva’: «Que la autoridad competente cierre la fábrica de másters fraudulentos de la Universidad Rey Juan Carlos, cuya producción, en buena parte, va destinada a la clase política. Así mismo, pido a los medios que, por el bien de todos los españoles y nuestro prestigio internacional, dejen de investigar la veracidad y validez de los títulos expedidos por cualquier universidad, porque de seguir así, pronto nos quedaremos sin Gobierno y sin oposición. Por otra parte, se advierte, especialmente a los políticos, que si ven un máster o un doctorado volando, que se pongan a cubierto, pues corren el riesgo de ser aplastados por ellos. Nuestros políticos deben saber que, sobre todo, los másters se han convertido en armas de dimisión masiva. De modo que, si alguno de ustedes es consciente de tener en su currículo algún título académico amañado, le recomiendo devolverlo sin dilación, pues debe saber que no solo está en peligro su puesto actual, sino también su reputación».
c Miguel Cilleros se pregunta ‘ ¿26 reinos de taifas?’: «Respetables dirigentes: no enarbolen el ‘derecho’ de poderse declarar como pueblo independiente, buscando sólo el provecho de un arca más sustancial, pues en tal caso, otra gente ‘que ahora está en su mismo techo’ después podría plantear que existiera un precedente para conseguir un hecho: el poderse separar de ustedes, ya independientes, por sentirse insatisfechos, con intención de instaurar otra fracción insurgente con mayores privilegios. No lo podrían vetar porque es el mismo ‘derecho’ (¡el ‘sacrosanto derecho’!) que invocaran en su plan. Y así... sucesivamente».
c Ángel Alonso titula su escrito ‘Aparentar... porque soy presidente’: «Lo primero que debe comprender cualquier persona que llega a ‘conquistar’ la presidencia de un país son las características del mismo: ¿país desarrollado, industrializado? ¿porcentaje de paro? ¿volumen de rentas no contributivas? ¿importe sostenibilidad de inmigración? ¿carencias de la sanidad? ¿situación de la educación? ¿obligaciones internacionales? ¿déficit presupuestario? ¿coste de intereses de la deuda nacional?... Debería conocer la filosofía de la economía tradicional y popular: ‘Donde entra no se puede sacar’, ‘el gasto sin patrimonio es ruinoso’ y ‘el que mucho abarca poco aprieta’. Y si quiere salir adelante debería asumir el dicho: en las dificultades el rico supo ser pobre y conoció después la prosperidad..., sin embargo, el pobre vivió como rico y al final siguió siendo pobre. Apretarse el cinto es bueno para que no se caigan los pantalones y se vean las vergüenzas... Hoy, señor presidente, poco hay de lo comentado... ... Siga usted con la Justicia Universal, con la asistencia VIP para todos, con la complacencia general con los reinos de taifas, con los puestos de libre designación por apellidos, siga usted prometiendo lo que no tiene... siga... siga... y no olvide que como el anticlericalismo es ideológico en ustedes... No pensará que venga Jesucristo a multiplicar el pan y los peces».