Diario de León
Publicado por
FRANCISCO J. LÓPEZ RODRÍGUEZ Profesor
León

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X osé Carlos Caneiro, gallego y columnista de La Voz de Galicia, con una dilatada trayectoria como escritor, manifiesta que el mensaje que transmite siempre la izquierda es: “todo lo que no es de izquierdas es extrema derecha o fascismo”. Con motivo de la elección de Pablo Casado como presidente del PP y sus primeras manifestaciones dieron lugar a que el mencionado comentarista pronunciara la frase y la plasmara en un artículo: El orgullo de ser de derechas. Hay que trasmitir que los que no son de izquierdas pueden ser de derechas, de centro o de extrema derecha, o liberales. El articulista escribe que, por primera vez en toda su historia, el PP tiene a su frente a un joven que transmite sentimientos, valores, principios propios de una formación política situada en la derecha y no ha tenido pudor para decir que el PP es de derechas. «Cuando escuché su discurso, supe que emergía un nuevo líder capaz de derrotar al populismo”.

Decían que había ganado la ultraderecha. Pero es lo que llevan diciendo desde que el PP es un partido vigoroso. Algo que nunca, ni remotamente, se le había ocurrido difundir al PP en sus medios afines. Solo la socialdemocracia es digna de magnificencia. El conservadurismo, sin embargo, debía deambular con el rabo entre las piernas, condenado a arreglar los desaguisados.

Voy a los datos. La tasa de paro que dejó el PSOE en 1996, cuando Aznar ganó las elecciones era del 23%. La prima de riesgo país estaba en 442 puntos. El déficit público en 6,6 y la riqueza total neta de las familias en 2,2. Cuando la pésima gestión del atentado de los trenes de Madrid, y la obscena campaña de propaganda de ciertos medios, volcó la intención de voto, la tasa de paro estaba en el 11%; la economía crecía al 3,4%; la prima de riesgo era cero y la riqueza de las familias estaba en el 4,3. Ya ni les cuento cómo dejó España Rodríguez Zapatero en 2011. Sus cifras eran horribles. Pero esa no fue la peor herencia, sino la fomentar una ideología perversa y retrógrada. Zapatero resucitó a Franco e hizo pensar a los españoles que ser de derechas era ser franquista. Y no solo eso. Zapatero alimentó la confrontación y el menosprecio a quienes se declarasen conservadores. Su herencia la recogió el hombre que hoy tenemos en La Moncloa.

Ellos saben que la ideología es lo que importa. Venden emociones. Algo que al PP siempre se le había escapado. Ellos vendían populismo y demagogia. Casado es otra cosa. Su relato es el de la dignidad de las ideas. Su voz es la de millones de españoles que quieren este país. Que les duele que lo denigren. Que piensan que la familia importa. Que creen que el Estado no debe estar metido en todas partes y abogan por la libertad individual frente al temblor de las masas. Que creen en la vida y detestan el aborto. Que rezan. Que respetan al Rey. Que cree en la unidad de España. Que saben que los devotos de la igualdad siempre acaban igualando por abajo y no por arriba (por arriba solo «igualan» a sus camaradas). Que votan no solo con la cabeza, sino con el corazón. Es ahí donde reside el orgullo de ser de derechas. Por fin alguien ha alzado la voz para decirlo. Mucho me alegro.

La izquierda en este país es adalid en transmitir mensajes que calan muy hondo en la sociedad. La izquierda históricamente ha bebido en las fuentes marxistas y posteriormente en el comunismo con todos sus variantes, nombres y apellidos que se le pone según el líder que ostente la dictadura del país en cuestión. La izquierda ha nacido para el poder, para cambiar la sociedad y hacerla a su manera. La izquierda tiene artilugios muy definidos y crea una serie de organizaciones muy bien entretejidas que se adentra en las masas, en especial, en los colectivos débiles y que son cultivo propicio para su adoctrinamiento y, por tanto, se convierten en adictos a la causa. La izquierda domina muy bien los medios de comunicación, son especialistas y ya se encargan de conseguir el marketing idóneo para usar el lenguaje que cale en la sociedad.

Se les llena la boca de justicia social. Hay que subir los salarios. Ayudas para todos los desempleados. Becas para todos. Abrasar a impuestos a las pymes etc. de explotación laboral. El obrero es un esclavo del empresario y solo con la lucha lograremos alcanzar la justicia y el sueño comunista de que no haya clases sociales y todos seamos iguales. La realidad es que el comunismo consiguió esos efectos, pero sus dirigentes también consiguieron sus fines, nadar en lujo y riqueza y el pueblo sumido en la miseria. La defensa del proletariado termina con el ascenso al poder de los demagogos y se forma una oligarquía capitalista, adinerada y acomodada que, una vez conseguido el fin, hay que mantener a la sociedad engañándola y dominando todos los medios de comunicación y, en especial, creando unas fuerzas armadas y unos cuerpos de seguridad al servicio de los nuevos oligarcas y ya han conseguido someter al pueblo y el pueblo ya no tiene ni voz, ni voto, y está subyugado a los nuevos jefes que legislan a su antojo y crean estructuras de poder que le permiten permanecer en el puesto por tiempos infinitos. Esto ha ocurrido en la Unión Soviética, en Corea del Norte, en Venezuela, en Cuba, en Nicaragua etc. Y si exceptuamos la Unión soviética, hoy Rusia, desaparecido el comunismo, con un pueblo arruinado y deambulando en la miseria y pobreza, que está saliendo de sus cenizas.

La izquierda está organizada. La izquierda siempre tiene una asignatura que permanentemente está en periodo lectivo: la demagogia y dar a entender que son los únicos que pueden imponer una justicia social. La izquierda, sobre todo la comunista, cuando alcanza el poder, arma al pueblo creando estructuras populistas que, con limosnas, tratan de mantener para dar culto al líder. Mientras, los gobernantes forjan un estado para sí, crean una oligarquía adinerada, con toda clase de lujos y poco a poco el pueblo se va empobreciendo sin posibilidad de una contra revolución ya que manejan el ejército a su antojo con dirigentes que disfrutan de todos los privilegios y nadan en la riqueza y en la extorsión. En ningún país del mundo la izquierda comunista ha creado riqueza. Todos los países donde ha gobernado una izquierda con tintes comunistas son los más pobres. Ya es hora de que alguien diga que es de derechas, que luche por unos valores sociales, familiares, que vele por un orden y que pretenda estructurar una economía que cree riqueza y bienestar para todos, libertad y respeto a los valores sociales y familiares. Porque está demostrado que en aquellos países que ha gobernado y gobierna la derecha ha habido progreso y riqueza para todos. Si esto es el objetivo de la derecha y lo consigue, no cabe duda de que es un orgullo ser de derechas en palabras de Xose Carlos Caneiro.

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