Diario de León
Publicado por
Luis-Ángel Alonso Saravia exempleado de caja españa
León

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H ace 90 años, el 14 mayo de 1928, nacía la Confederación Española de Cajas de Ahorros (Ceca). Su estudio nos descubre la destacada aportación al éxito que tuvieron las cajas de ahorros y su contribución a la estabilidad del sistema financiero español. A partir de su fundación, no puede entenderse la historia de la Ceca ni la de las cajas, así como la estrecha colaboración que existió entre ellas, sin analizar a una y a otras. Desde entonces, fueron las cajas las que marcaron los objetivos de la Ceca y las que configuraron sus órganos de gobierno. Sin embargo, no debe confundirse la historia de unas con la historia de la otra; cada una tuvo su propia evolución.

La Confederación surgió como una asociación de cajas de ahorros con fines corporativos, para defenderse de la agresiva política de los bancos asociados en el Consejo Superior Bancario, y con fines representativos, para hacer valer los intereses de las cajas ante las administraciones públicas. Con su creación, las cajas tuvieron mayor capacidad para influir sobre las leyes que afectaban al sector del ahorro. Después evolucionaría hacia una diversificación de funciones hasta convertirse en entidad prestadora de servicios operativos a las cajas confederadas y en institución financiera de las mismas.

La vida de la Ceca, desde su gestación hasta su transformación, ha transcurrido por distintos períodos en los que principalmente se dedicó a defender su tradicional forma de actuación, así como los intereses del sector. En su quehacer siempre estuvo presente, incluso por encima de imposiciones normativas, la búsqueda del acuerdo y de soluciones a las fricciones entre cajas, para lo que fue necesario acomodar su estructura y funciones a los intereses y objetivos que tenían las confederadas en cada momento.

Antes de que se crease la Ceca, hubo un primer período, a comienzos del siglo XX, en el que surgieron distintos intentos de colaboración entre varias cajas de ahorros, resultando fallidos todos ellos, fundamentalmente por dos motivos: poner de manifiesto el particularismo de cada caja y aferrarse a su autonomía de funcionamiento. No obstante, la Confederación nacería poco después. El proceso asociativo sería lento, pero se vió acelerado por la celebración del I Congreso Internacional del Ahorro en Milán en 1924, y por el Real Decreto Ley de 9 de abril de 1926, que resultó muy lesivo para las cajas, las cuales tuvieron que responder organizándose corporativamente a iniciativa de un movimiento, que de forma espontánea protagonizaron las federaciones regionales, siendo la Vasco-Navarra la precursora. Fruto de ese movimiento fue la celebración el 14 de mayo de 1928 de la asamblea constituyente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros Benéficas (Cecab), donde se aprobaron sus Estatutos, el diseño de sus servicios y la designación de las personas que constituirían sus órganos de gobierno.

Después de la guerra civil española en la que habían coexistido dos Cecab, una en la zona nacional y otra en la republicana, se reconstruiría la Confederación nacional, iniciándose un nuevo periodo en el que la Cecab estuvo bastante relegada debido al protagonismo dado al Instituto de Crédito de las Cajas de Ahorros (ICCA) y al elevado intervencionismo por parte del Gobierno en las cajas y en la Cecab. Pero en 1971, con la disolución del ICCA y previo traspaso de funciones y devolución de su patrimonio a la Confederación, ésta iniciaría otro periodo en el que se incrementarían los recursos y actividades, permitiendo aumentar sus servicios y suministrarlos más eficientemente. La nueva situación requirió a la Ceca un periodo de adaptación y afianzamiento.

La publicación del Decreto 2290/1977 («reforma Fuentes Quintana»), cambiaría la fisonomía de las cajas y de la propia Confederación al dotarse de otro Estatuto que reforzó su autonomía y facilitó la modernización del sector, aunque lo novedoso del Decreto estuvo en delimitar claramente el ámbito de la Ceca frente al de las cajas de ahorros. Más tarde, la Ley 31/1985 (Lorca) introdujo una inusual inestabilidad y cierto desgobierno en la Ceca, solo superado con la aprobación en 1990, 1994 y 1998 de una serie de reformas organizativas, tecnológicas, estratégicas y de gestión, y con la distribución de sus funciones en tres áreas: asociativa, operativa y financiera.

La aprobación de otro Estatuto en 2002 daría paso al periodo que consolidó a la Ceca como empresa de servicios para las propias cajas, poniendo en marcha, al mismo tiempo, nuevos proyectos con los que seguir apoyando a sus federadas. Finalmente, a partir de 2011, fue necesario que la Confederación aprobara varias reformas con las que adaptar su estructura y órganos de gobierno a la nueva realidad del sector. La primera consistió en redactar en 2011 un nuevo Estatuto, cuyos cambios posibilitaron la entrada en la Ceca de las nuevas entidades surgidas del proceso de transformación de las cajas en bancos. La segunda fue segregar el negocio financiero a un banco instrumental en 2013 para adaptarse al entorno derivado de la reestructuración financiera, naciendo así Cecabank, el cual pasó a desempeñar las funciones de negocio y servicios, mientras que la Ceca representaba los intereses de las cajas. Y la tercera en 2016 con la absorción de la Asociación de Cajas de Ahorros para las Relaciones Laborales (Acarl) por la Ceca, pasando ésta a ostentar la condición de patronal de las sociedades vinculadas al convenio colectivo para las cajas y demás entidades financieras de ahorro.

¿Sobrevivirá la Ceca o será absorbida por la AEB (Asociación Española de Banca)? ¿Será cuestión de tiempo y/u oportunidad? Se admiten apuestas.

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