TRIBUNA
La subyugación del Estado
N o corren vientos favorables para la patria. En otro artículo me pronuncié manifestando que está en peligro. En este momento tenemos que decir que el Estado, el poder del Estado no sólo está en peligro, sino que está a merced de los intereses políticos de aquellos que ‘me elevaron al poder’. Cuando los gobernantes no tienen sentido de patria, ni saben lo que es una nación y les importa un bledo trasgredir los principios sobre los que se sustenta el poder que es la Constitución. Si dan la espalda a la carta magna qué se puede esperar de un Gobierno que es reo de los independentistas, de los populistas y de los proetarras. Gracias a ellos ‘ostento el cetro y lo seguiré manteniendo si les sigo alimentando’. Los ciudadanos que nos sentimos españoles estamos sufriendo los desmanes, los intereses de aquellos que, por regla general, no tienen otra ambición, y otro trabajo que vivir a cargo del Estado.
Este Gobierno va a dejar este país irreconocible y pasarán muchos años para que podamos levantar el vuelo ya que la tragedia será del tal calibre que puede ser que el edificio se derrumbe y haya que partir de cero. Esto supondrá que habrá generaciones perdidas que no encontrarán sitio en el hogar patrio y se verán obligados a emigrar a otras tierras. Ya se encargarán los medios adictos a proteger a los gobernantes en trasmitir el principio de que aquí no pasa nada y todo es por obra y gracia o bien de los que me precedieron o bien de aquellos que son mis enemigos porque los enemigos de nuestros actuales gobernantes son las extremas derechas.
No hay partidos democráticos fuera del poder o de aquellos que ‘me están sustentando’ es decir que los partidos democráticos son: Podemos. Bildu, ERC y el PDCAT, PNV y los del PSOE, que gobiernan, no los auténticos socialistas.
Todos los demás están fuera de la Constitución y fuera de los principios más elementales de la libertad. Y lo ha dicho Pablo Iglesias al presidente «espero no se confunda de aliados ya que fuera de aquí es extrema derecha». Esto es el mayor cinismo y la mayor injuria que están recibiendo la mayoría de los españoles.
El poder es tan magnético cual narcótico, crea dependencia, obsesión, que haré lo posible por mantenerme a pesar de que conlleve la propia destrucción del Estado porque estoy quebrantando todos los principios y cimientos constitucionales. Lo que está ocurriendo en este país tiene símiles históricos. Hoy tenemos una nueva revolución que no es ni la de 1934, ni el levantamiento militar de 1936 porque las armas nadie las va a empuñar. Pero estamos encrespando a la sociedad, estamos socavando nuestros principios de convivencia, estamos provocando una nueva revolución resultado de los desmanes de nuestros gobernantes.
Se están dando las mismas circunstancias que avocaron a que intelectuales españoles comenzaran a poner los cimientos de lo que iba a ser un nuevo concepto de patria. Estos literatos fueron los padres de la generación del 98. La sociedad española de finales del siglo XIX y comienzos del XX estaba pasando una grave crisis. El país estaba regido por una administración ineficaz y corrupta. Los hombres del 98 buscan la renovación espiritual de España, sin olvidar también lo importante que es la renovación social. Los autores del 98 muestran un entrañable amor a España. La solución al «problema de España».
La actitud política de los hombres del 98 es solamente un grito de rebeldía y de protesta contra la situación sociopolítica de su patria. El afán principal será buscar los valores propios españoles, los valores auténticos, pervertidos o encubiertos por la «España oficial», los valores espirituales que distinguen a España de las demás naciones. Se busca la identidad escondida que no ha podido salir a la luz todavía. Hay que buscar el sentido de la vida español, lo que el pueblo necesita es tener un sentimiento y un ideal propio acerca de la vida y su valor. «Esta mi torre de Monterrey me habla de nuestro Renacimiento, del renacimiento español, de la españolidad eterna, hecha piedra de visión, y me dice que me diga español, y que afirma que, si la vida es sueño, el sueño es lo único que queda». (Miguel de Unamuno).
La patria no está en peligro, ya está destruyéndose. Cómo este Gobierno está permitiendo todos los desmanes de los gobernantes catalanes e inclusive cooperando con ellos para la destrucción del estado. Se permiten toda clase de acciones contra el Estado. Cuando se vio una visita a la cárcel de un dirigente político para negociar unos presupuestos con quienes son unos golpistas. Se permiten algaradas y homenajes en las cárceles. Se permiten toda clase de ultrajes a la bandera española. Se permiten toda clase de manifestaciones contra la forma política del estado español. Se quema la insignia patria. Se atenta contra todos los valores. Se repudian a las fuerzas de orden público y el presidente del Gobierno negocia con la presidenta navarra la salida de las fuerzas de orden publico de esta comunidad algo así como si fuera un estado independiente. Es una vergüenza nacional. Se está insultando a todos los españoles.
La actitud de los políticos catalanes no tiene ni parangón, ni nombre en la Historia. Se pretende corregir a los tribunales de Justicia porque lo ocurrido en Cataluña fue una algarada sin trascendencia y pobrecitos que tienen que estar entre rejas. No tranquilos que, ‘si me seguís apoyando’, aunque la justicia os condene yo os vaya a sacar de las zahurdas de Plutón con el fin de que me apoyéis y siga en el poder. No importa que el estado caiga en lo más bajo y España sea un concepto. Nuestro ejemplo para seguir es: Cuba, Venezuela, Nicaragua y Corea del Norte. Procuraremos tener contentos a aquellos que ‘me apoyaron’. ‘Nosotros tenemos el pan asegurado’. Ya dejé mi choza en Vallecas y voy a vivir al nuevo palacio. Ya dejé mi buhardilla y voy a vivir al barrio de los ricos. Ya he conseguido el poder.
Lo que está claro que todos los sonidos salen de los cencerros y en este país seguimos los pasos del pastor. Somos rebaños guiados por las careas que nos llevan a donde unos pocos quieren. Ha llegado el momento de decir ¡Basta ya! Este país se está destruyendo. Estos gobernantes llevan al estado a la ruina y, por estar en el poder, el estado se ha subyugado a los enemigos de la patria.