Diario de León

Publicado por
José Antonio Izquierdo Primo INGENIERO AGRÓNOmo
León

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« La democracia es el menos malo de los sistemas políticos». (Winston Churchill).

Si fuera verdad lo que expresa esta frase, sería evidente que en todo el mundo los gobiernos, gobiernan mal, es decir son malos gobiernos y que el ser humano está condenado a ser mal gobernado.

De los regímenes políticos, Aristóteles ya distinguía tres : monarquía, aristocracia y democracia, según el número de gobernantes —uno, varios o la mayoría—, y defendía que todos ellos pueden ser buenos cuando el poder se ejerce de forma justa.

Según Aristóteles un monarca, un triunvirato, un dictador, (no un tirano) o un demócrata pueden ser buenos gobernantes si son justos.

En los países democráticos, existe una Constitución, (no hay dos iguales, por lo tanto no son perfectas), aprobada mediante referéndum y la responsabilidad de gobernar la asumen los partidos políticos, cuyos estatutos deben respetar todos los artículos de esa Constitución, para lo cual un tribunal formado por jueces, (juezas y juezos para las feministas), los analiza y da el visto bueno para su inscripción en el registro correspondiente, por lo tanto si están inscritos, todos los partidos, en teoría, deberían ser democráticos y como personas jurídicas, deberían ser menos malas que las instituciones que gobiernan en los países no democráticos.

En, prácticamente, todos los países democráticos, se identifica a los partidos con las personas que los dirigen, es decir con sus presidentes, secretarios generales, o cualquier otra denominación que se de a los ostentan la máxima autoridad, dentro del partido, cuando debiera ser al revés, los líderes deben identificarse con la Constitución, ser demócratas, al servicio de los ciudadanos y por supuesto. «como todos los afiliados a un partido político, deben ser demócratas». El problema se plantea cuando una persona, que no es demócrata, crea un partido, en apariencia democrático, para después ser un tirano; en España tenemos no un partido, tenemos varios, cuyos estatutos cumplen con las normas democráticas, pero liderados por personas que, no sólo, no son demócratas, son totalitarios y su objetivo es acabar con la democracia en España, usando los mismos métodos que usaron los bolcheviques en Rusia, los camisas negras socialistas, en Italia, Hitler, en Alemania, el Frente Popular en España y más recientemente los chavistas en Venezuela.

Todos ellos llegaron al poder después de unas elecciones que no ganaron, pero no respetaron los resultados, bien aliándose con líderes de partidos que también perdieron, o no entregando el poder a los ganadores, lo cual es bien conocido, pues está bien documentado en todos los casos; curiosamente en los cinco casos citados fueron partidos revestidos de democráticos, los trampolines para asaltar el poder.

En España tenemos una ley de Memoria Histórica, (más bien memoria histérica), que sólo está sirviendo para dividir a los españoles, sin embargo sería mejor una ley de Memoria Histórica, que nos refrescara la memoria, para que ni los comunistas, ni los racistas, ni los fascistas, ni los separatistas, pongan en peligro nuestra democracia.

En España tenemos un partido, según sus promotores, socialdemócrata al estilo danés, inscrito como democrático, partido que quiere acabar, no sólo con la Constitución democrática, también con España; su líder no puede pronunciar la palabra España.

Por otra parte, amparados por una Constitución en la que España se declara, nación indivisible con una monarquía constitucional, tenemos, partidos republicanos, que no sólo quieren acabar con la monarquía, quieren acabar con España; en este grupo tenemos partidos tan variopintos como: Esquerra Republicana, Las Cup, Bildu, el PNV y el PDeCAT, estos dos últimos secesionistas y con un tinte racista, que no disimulan, pues en ambos casos sus líderes, se consideran pertenecientes a una raza superior al resto de los peninsulares, incluidos los vascos y catalanes no separatistas.

En los partidos democráticos y constitucionalistas, aunque sus líderes se declaren defensores de la Constitución, pueden ser topos infiltrados, que no son demócratas, como el caso tan evidente del actual presidente del gobierno de España, que a llegado a la presidencia del gobierno mintiendo, lo cual es muy normal en nuestros líderes políticos, a lo que los españoles ya estamos acostumbrados y yo diría que vacunados, lo peor es que se ha aliado con todos los líderes, que no se ruborizan en declararse antisistema o separatistas, o las dos cosas a la vez, imponiendo un Frente Popular al estilo del anterior, de la Segunda República.

Los líderes, demócratas, que hoy son constitucionalistas, en España, se reducen a los del PP, Ciudadanos, UPyD y VOX, pues el líder del PSOE y algunos subalternos están empeñados en dejar claro que no son socialdemócratas, como se supone que son los conocidos como ‘barones’ y demás afiliados al PSOE, pues un demócrata sabe perder y traspasar con normalidad el poder al ganador, pero debe de haber mucho infiltrado comunista en el PSOE, pues de otra forma, no se explican las manifestaciones, en contra de Vox en Andalucía.

Sres Felipe González, Alfonso Guerra y ‘barones’ socialdemócratas, (si los hay), no les quepa la menor duda, el Frente Popular, (el tándem Sánchez-Iglesias), acabará con la socialdemocracia en España, si ustedes lo consienten y no la defienden, emulando al alcalde, en la obra teatral de Calderón de la Barca, El Alcalde de Zalamea , enfrentándose al Rey, dueño de hombres y haciendas, el alcalde defendió el honor, que es patrimonio del individuo; honor que, al parecer, ya no tienen algunos políticos del PSOE y que prefieren ese refrán que dice «dame pan y llámame perro».

UPyD es un partido socialista y democrático, fundado por: Rosa Díez, Fernando Savater, Albert Boadella, Arcadi Espada, Carlos Martínez Gorriarán, Mikel Buesa, todos con un currículum socialista y democrático impecable, ¿Por qué no pueden afiliarse, o al menos apoyar las candidaturas de UPyD, en las próximas elecciones, los que están huyendo de Pedro Sánchez, como las empresas lo hacen de Cataluña?

El macho alfa, si los españoles le dejásemos, enviaría a un gulag, al mismísimo Sánchez, aplicaría el lema ‘Roma no paga traidores’, pero esto no nos debe servir de consuelo, pues ‘mal de muchos, consuelo de bobos’, en las dictaduras del proletariado, se envía a los gulags, en primer lugar a los que más ayudaron al líder; de los cinco magníficos de Podemos ya sólo queda el macho alfa.

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