cartas al director
c Ángel Carvajal Carrera escribe sobre la educación en valores: «Es la festividad de Don Bosco. Repaso al sistema preventivo del santo educador. Es muy propio de las izquierdas, en especial del PSOE, ir en busca de la guerra, negado a todo pacto, lo que se estaba persiguiendo con gran trabajo y esfuerzo sobre las espaldas del PP en la comisión educativa rota por el partido, amante de las actuaciones por decreto, demasiadas en sana democracia. Tal vez, la inactividad de sus primeros meses al frente de un Ministerio importante, señora ministra —recordemos sus tres décadas en el citado ambiente que pudimos apreciar en el País Vasco—. Pero el Estado un poco más grande, quizá se le atraviese con excesivos tropiezos como el de posibilitar cierto adoctrinamiento en las escuelas catalanas y baleares, denunciadas hace meses por Ciudadanos, junto con otras ilegalidades señaladas también por el partido naranja, Cs, como la suspensión de un inspector que denunciaba la gravedad de los acontecimientos descubiertos por la formación citada. Y le recuerda a la ministra la Ley Orgánica de Educación, en su artículo 149, donde atribuye al Estado las funciones de la Alta Inspección educativa, cuya responsabilidad no puede ser cedida que la ministra deja de lado como otros tantos esfuerzos, tema que elude el gobierno de Sánchez con su consigna de «menos Estado y más autonomía» hiriendo la desigualdad de otras comunidades autónomas más cumplidoras y con peor retribución. No parece leer ni escuchar atentamente nuestro doctor las encuestas en desacuerdo y descontento masivo de la actuación de su gobierno en Cataluña. Siguen apareciendo nuevos avales del Tribunal Constitucional ante los varios chanchullos de la ministra empeñada en derribar la Lomce, alabada en tantos países de Europa. Y de extremismos demagógicos no nos hable porque está suficientemente capacitada con su sectarismo empobrecedor para alumnado, padres incluidos y profesorado afectado. Y más aún nuestra ministra enfática e inexpresiva, aficionada a ‘fake news’ como arma arrojadiza contra las denuncias de adoctrinamiento que minimiza procedentes y formales de varias asociaciones, sobresaliente la de Alumnos y del defensor del pueblo. Y para que cunda el nerviosismo de los acusantes se presenta nuestra ministra como víctima de «un acoso escolar carente de fundamento, un ataque político exagerado e hiperbólico y un acto de propaganda antidemocrática que busca desatar la sospecha, la desconfianza y la ilegitimidad de un gobierno constitucional como es el del Dr. Sánchez, plagiado a mansalva y negado a aclarar su fechoría, con el apoyo absurdo del partido ahíto de corrupción por toda España de nordeste a sur, pasando por el centro. Y aprovecha nuestra ministra, cómo no, para disparar sus ínfulas contra el PP, que exigió la comparecencia en el pleno del Congreso de la Ministra catalana de Política territorial Meritxell Batet por el desmantelamiento de la presencia del Estado en Cataluña. Y por tal causa nuestra ministra emponderada de orgullo, dice que «Cataluña ya no está oprimida». Ahora oprime, que es peor aún, tras el desconcierto de gobierno y ciudadanos catalanes y españoles. La dirigente socialista ha subrayado que el Gobierno estatal «tiene que hablar con la interlocución catalana, que es el Govern». Y este comentarista añade: Deje en paz el gobierno anterior y aprenda de él que es lo que ha habido que hacer siempre detrás de un gobierno socialista. Política y judicialmente. Un ejemplo más reciente Andalucía. Ustedes ni uno ni otro. Solo desbarajuste. Hay que mantener la equidad en la educación pública y privada, estatal y concertada, sin agresiones ni heridas de diversa procedencia. Imprescindible la religión si queremos educar en valores a nuestros jóvenes. Y la equidad. Olvidarse del sectarismo sufrido en este importante ministerio. Deje descansar sus ‘fake news’ y su pobre lenguaje. Desista de su bodrio ley. Se lo agradecen todos los españoles, y frentes educativos: profesores, alumnos y padres, poco escuchados. Todos, catalanes y baleáricos incluidos».
c Ángel Lescún Gutiérrez despide a Javier: «Me entero del fallecimiento de Javier Salvador Alegre, Javi (Gala). Tabernero de los de antes, regentaba el mismo negocio que su padre Germiniano, en la calle del Cid. Por allí han pasado cientos de leoneses compartiendo vaso y tertulia; y allí algunos tuvimos el gusto de ver como nuestra Selección Española de fútbol ganó dos Eurocopas y un Mundial. Defensor de las tradiciones leonesas, por su negocio pasaba gente de toda índole social y gustos; al igual que en el Bar Benito, era de los pocos bares de León donde el pueblo leonés podía discutir de un arte tan injustamente denostado como es el de la Tauromaquia, y del que tanto escribieron nuestros mejores poetas como Federico García Lorca, Miguel Hernández o Rafael Alberti. Enamorado de la Semana Santa Leonesa, siempre ‘metió el hombro’ para colaborar con nuestra ciudad de Semana Santa; los hermanos de las cofradías de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad y Dulce Nombre de Jesús Nazareno sabemos de ello. Descansa en paz, Javier».