FUERA DE JUEGO
Vuelven los Tercios
Tiene más importancia de lo que parece lo de que en el País Vasco unos agitaban el árbol y otros recogían las nueces. Aún colea el asunto por la banda catalana. Creo que el creador de la frase fue el mítico Arzalluz, capaz de desayunar con etarras y almorzar en Moncloa situándose en un puesto privilegiado entre tantos políticos con unas tragaderas imposibles.
Ahora se termina otra minilegislatura marcada también por las nueces, pero por el refrán de que mucho ruido con pocos frutos. Y cuando avanzamos hacia la campaña electoral temo que somos muchos los que no tenemos muy claro lo ocurrido. En medio de un ingente batiburrillo de globos sonda necesitamos una lupa para saber realmente qué ha cambiado y qué nos han vendido y venderán pero no llegará al BOE (ese que marca la línea entre lo real y lo onírico). Hemos padecido unos meses que recordaban a los viejos charlatanes de las ferias, vendiendo reformas laborales, educativas, sanitarias, energéticas, se retiraban concertinas, se hacían traslados mortuorios... y lo único efectivo han sido decretazos con asuntos tan polémicos como hacer cotizar a los becarios o poner patas arriba toda la política energética.
La debilidad de este Gobierno y ese ejército de Pancho Villa/Ali Babá que le ¿respaldaba? en el Parlamento devuelve las cosas a la casilla de salida, a unas elecciones generales, después de algo más de dos años (diciembre de 2016) que no son pocos los que los dan por perdidos.
Faltan unos 90 días para el 26 de mayo y se nos avecina una matraca estéril sin descanso. De unos y otros. Y de los nuevos. Todos buscan movilizar a los suyos para que en abril decidan con sus papeletas el nuevo mapa nacional, y en mayo el autonómico y local. Y lo que interesa es qué ocurrirá tras los 90 días. Qué piensan hacer el 27 de mayo, fecha en la que empezarán a concretar cómo se van a repartir el pastel del poder.
La ausencia de mayorías aventura en el Gobierno de la nación lo que ha ocurrido en múltiples ayuntamientos como León, Ponferrada, San Andrés del Rabanedo o Villaquilambre —todos los grandes de la provincia—, donde la paralización ha sido más que lamentable. Personalmente me agrada el cartel de la capital (Silván/Diez) y de Ponferrada (Morala/Ramón). Cualquiera de los cuatro lo haría bien si le dejan. Pero quedarán en manos de esos minoritarios que son franquicias mercenarias al más puro estilo de los viejos Tercios, con buscavidas, renegados, recauchutados...