Diario de León
Eduardo Aguirre
León

Creado:

Actualizado:

En 1987 o 1988, Herrero y Rodríguez de Miñón nos hizo una visita. Le aticé una colleja en prosa, por declarar que prefería la belleza artificial a la de la naturaleza. Me pareció un esnobismo. Después fui comprendiendo lo que había querido decir, y lo comparto: la naturaleza esculpe montañas, dibuja nubes, teje paisajes… pero no actúa con voluntad estética. Solo el ser humano es capaz de crear con razón y sentimiento. Por eso, nuestra Transición fue y es bella: una obra de arte colectiva. Le pido disculpas, con décadas de retraso. Él, Ledesma Bartret y Ortega Díaz-Ambrona participaron el martes en un coloquio, con motivo de los 40 años de nuestra Carta Magna y de la Universidad de León. El curso dirigido por Teresa Mata y Francisco Javier Vidal, a juzgar por su arranque, promete hondura y amenidad. La catedrática y ex subdelegada del Gobierno moderó con sutil maestría. ¡Pensar que ahora hay quienes desdeñan la Constitución de 1978, por considerarla poco valiente! Pero no es lo mismo ser titiritero de la labia que maestro del criterio. Lo sé, no hay una única forma de valía política, pero existe la sensación de que ahora prima la verborrea con palmito —o palmita— sobre el mérito intelectual. Los tres fueron en su juventud muy estudiosos. Y permanecen fieles a la máxima de Goya: «Aún aprendo».

Al final, Mata pidió que diesen un consejo a los estudiantes: «No os metáis en política sin tener una profesión a la que volver, y sin haberla ejercido antes», dijo Herrero. «Como decían los griegos: Sé el que eres. Lo lograréis estudiando, leyendo, viajando…», sostuvo Ortega Díaz-Ambrona. Y Ledesma: «Tened conciencia autocrítica». Estuvieron magistrales y cercanos.

Como compensación de aquella bisoña colleja, terminaré con palabras suyas. A la pregunta de cómo fue posible el consenso entre ideologías tan dispares apuntó: «Porque sabíamos que no nos íbamos a traicionar. Confiábamos los unos en los otros». Qué importante es la lealtad. También que los partidos jerarquicen correctamente las capacidades. Y, claro, la gratitud. Gracias, pues, al rector, García Marín, por hacernos a los leoneses, en nombre de la Universidad, este regalo de razón y sentimiento. O sea, de belleza académica.

tracking