Diario de León

Publicado por
JOSÉ MARÍA PRIETO SERRA escritor Y EXPERTO EN máRkETING Y COmuNicación
León

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S eguramente están ustedes, queridos lectores y amigos, hartos de visitar los variados y siempre entretenidos mercadillos que, especialmente en tiempos veraniegos, inundan nuestros pueblos turísticos. Suelen ser un batiburrillo de cosas pero con gran aceptación popular allá donde sientan sus reales. Pero lamento decirles que están equivocados. Esos que ustedes visitan en sus vacaciones, esos, no son mercadillos. El verdadero y único mercadillo que tenemos al alcance de la mano es el que se desarrolla todos los días ante nuestra presencia. El mercadillo en que han convertido los políticos sus actuaciones ante el electorado al que dicen que tanto respetan y que, como no, también es otra mentira.

¿Se darán cuenta estos personajillos dedicados a la política de lo mal que lo hacen? ¿Tanta es su ambición de poder y… dinero que no les preocupa la dignidad en sus actos? ¿Cuántas veces nos dicen o prometen cosas que después se quedan sin cumplir pero aquí no pasa nada?

El ciudadano de calle debería ser un hombre (ya sé, o una mujer) condecorado continuamente. Por su aguante. Por su paciencia. Por no protestar con firmeza sobre los abusos e incongruencias que reciben y que no significan ninguna garantía de veracidad de lo que nos dicen. ¿Hasta donde vamos a llegar?.

Escribo estas líneas cuando aún estamos pendientes de que los grupos parlamentarios se decidan sobre la investidura del presidente de Gobierno y por tanto, aún no tenemos Ejecutivo. Pero tenemos mercadillo. ¡vaya espectáculo! Se cambian cromos, se juega a ser trilero, se miente, se pacta por detrás, se protesta, se amenaza, se regatea, en fin, todo lo que es un mercadillo.

Pero todo esto, tomado un poco más en serio, nos avergüenza. A menudo quiero presumir de nuestra democracia pero a menudo digo que nos falta mucho aún para alcanzar un nivel democrático sólido. Tenemos un país que merece estar en un nivel más alto. Nuestra juventud, está mejor preparada y deseosa de alcanzar metas envidiables. Pero nuestro carácter nos traiciona. Tengo envidia sana de los vecinos más cercanos. En temas de estado, van todos a una. Aquí, no. Aquí nos gusta poner palos en las ruedas. Ya nuestros clásicos daban la voz de alerta pero es igual. ¿Quiénes son nuestros clásicos para darnos lecciones? Como tantas veces decía el inolvidable Forges; País….

Estamos a tiempo, aunque haya pasado mucho. Pero no se conseguirá si no lo hacemos en modo trainera, remando todos en la misma dirección, a la vez, y obedeciendo al patrón. No hay otra.

Vamos a comenzar una legislatura que se adivina muy interesante. Todos los partidos, absolutamente todos, van a tenerse que tentar la ropa antes de tomar decisiones porque éstas van a ser cada vez más importantes y más decisivas para el bienestar de los ciudadanos. O el malestar que también puede ocurrir. Levamos ya tiempo suficiente de democracia para que conozcamos sus recovecos y, por ende, como salvarlos. Pues hagámoslo. De lo contrario siempre pareceremos el becario que quiere hacerse con el puesto pero que se retrasa eternamente.

Lo que estamos viviendo en estos días, lo que hemos vivido, es cierto que suele ocurrir inmediatamente antes de entrar en nueva legislatura pero también lo es que las promesas antes de las urnas se desvanecen después de ellas. Y así nos va. No tiene que costarnos tanto ponerse de acuerdo en temas como se dice ahora con frecuencia, en temas de estado y sin embargo, no nos acostumbramos no avanzamos a la velocidad que requiere el siglo en que vivimos y el país que tenemos ya.

La comparación hecha con el mercadillo y el qué hacer y deshacer de nuestros políticos puede dibujar una sonrisa en nuestro rostro.. No es ese el objetivo. Es más bien llamar la atención de que nuestro país se juega mucho en cada legislatura precisamente porque nos hemos pasado muchos años sin ellas. Por tanto que no se comporten nuestros políticos dando la sensación de mercadillo porque si, en la realidad no lo son, en nuestra imaginación y comentarios así lo parecen.

?La gente joven que se pone en el mercado recién salidos de la Universidad merecen tener un país que esté a la vanguardia de muchas cosas y no quiere volver al pasado. Luchan por eso porque merecen eso. En nuestras manos está.

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