Tírate de la moto
En una reinterpretación del razonamiento rajoyesco, elevado a la historia desde el banco de un parque de Benavente, donde el filósofo pontevedrés resolvió que «es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde», el PP, Ciudadanos mediante, ha decidido que el alavés Javier Maroto sea elegido senador por designación de las Cortes autonómicas. No es un chiste —el de Maroto— sino la primera muestra de que la Junta cumple sus compromisos: prometió que lucharía contra la despoblación y, en menos de 100 días, ya ha logrado un empadronamiento en el pequeño pueblo segoviano de Sotosalbos, la captación de talento de otras zonas más desarrolladas y la creación de trabajo de alta cualificación, con 4.900 euros mensuales como mínimo por prestarse al experimento patrocinado por la comunidad de bienes que forman Alfonso Fernández Mañueco y Francisco Igea.
Pese a los resultados inmediatos, el plan tiene agujeros. De momento, Maroto —tírate de la moto, como cantaban Los Inhumanos— no tardó ni un día en emigrar, lo que demuestra que ha entendido cuál es el primer impulso del paisanaje. Por si fuera poco, salvo reforma constitucional, las plazas están muy limitadas, aunque se puedan habilitar más huecos, como la viceconsejería de Transparencia y Calidad de Servicios, donde Igea ha colocado a su amigo Fernando Navarro, exdiputado balear y hermano de la tesorera del PP. Por si acaso, habrá que afinar también cómo se distribuye el reparto, al que se ha amoldado a la perfección Ciudadanos, que venía para regenerar y en apenas semanas se ha instalado en los privilegios del club: a cambio de tragar con el apoyo al vasco ha obtenido como premio la vicepresidencia de la Diputación de Valladolid y áreas de gobierno relevantes, como las que quería chamarilear aquí. Fuera de juego se queda de nuevo el socialista Tudanca, quien, además de levantar al PSOE leonés la plaza en las designaciones que tenía históricamente por su peso, se olvida de que ellos también colocaron en su día en la Cámara Alta a Óscar López: madrileño, pese a su ascendencia segoviana, que había emigrado tras fracasar como candidato a la Junta. Rajoy sólo se equivocó en los sujetos de la oración. Son los políticos los que eligen al senador y es el senador el que quiere que sean los políticos el senador. Los vecinos no pintamos nada.