EN BLANCO
Villalobos y Pastor
SE va Villalobos y viene Pastor. La simple mención de los apellidos puede tener, incluso, algún sentido. El cambio en el Ministerio de Sanidad ha sido acogido por todo el sector con confianza. Algunos de los que hacían la pelota a Celia Villalobos, ya encabezan la larga lista de los críticos. Otros, que siempre enarbolaron los errores de la ex ministra, nunca valorarán sus éxitos. Celia Villalobos pasará a la pequeña o gran historia de la sanidad por haber completado las transferencias sanitarias a las comunidades autónomas en un tiempo récord y con eficacia. Cometió errores, pero fue honesta, se entregó y lidió uno de los toros más difíciles de la política española. Ana Pastor es de otro talante. Es una profesional curtida en Ministerios difíciles y complicados. Casi nunca ha salido en las fotos, pero siempre ha estado en la cocina de los grandes problemas. Es médico y máster en Salud Pública, Administración Sanitaria y Dirección de Empresas y esa es una ventaja frente a Celia Villalobos. La profesión médica la respeta y la política, también. Es firme y dialogante; abierta, pero persistente en sus razonamientos; reflexiva y rigurosa; trabajadora y eficaz. Tiene retos difíciles, como el de garantizar la equidad y la cohesión sanitaria en todo el territorio nacional, poner en marcha el estatuto marco profesional, el control del gasto farmacéutico y mantener el impulso a la investigación. Pero lo más urgente es recuperar el liderazgo. Y eso sólo es posible desde la autoridad moral.