Diario de León
Publicado por
Manuel Alcántara
León

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HAY vida laboral después de la muerte? Es curioso que muchos creyentes no se hagan esa pregunta. Quizá la falta de curiosidad se deba a la tranquilizante revelación de Su Santidad el Papa, que en fechas muy cercanas dijo que ni el cielo ni el infierno son «lugares físicos». Antes se creía, de buena fe, pero de muy mala gana, que en el averno se hacían jornadas interminables y los condenados trabajaban como condenados, mientras los que iban al cielo no paraban de descansar. Un castigo terrible eso de tener que ganarse la vida después de morirse, pero de momento nos interesa el más acá y se ha producido un hecho clave: a los trabajadores españoles se les permitirá seguir trabajando a partir de los 65 años y podrán hacer compatible el salario con la pensión. Así lo dictamina la Ley para el Establecimiento de un Sistema de Jubilación Gradual y Flexible, que salió ayer en el boletín Oficial del Estado. ¿Son flexibles los jubilados o se rompen con facilidad? Es otra pregunta que hay que hacerse. Las respuestas son muy variadas, ya que los casos son muy distintos. Impedirle a un catedrático en buen uso que siga enseñando a partir de los 65 años es un derroche, pero querer que sigan en el tajo hasta muy tarde los mineros y los pescadores es una crueldad. Todos los oficios son duros, si no lo fuesen no se pagaría por desempeñarlos, pero en general se dividen en dos apartados: los malos y los peores. Además, son muy distintos: un novelista, y quien dice un novelista, dice un columnista, puede seguir dando la lata hasta una edad muy tardía, pero en cambio un jugador de fútbol no puede aspirar a morir con las botas puestas. Aseguran los psicólogos que seguir trabajando hasta el final y por lo tanto creyéndose útil, aumenta la autoestima. No sé. Lo que hay que tener son proyectos. A don Ramón Menéndez Pidal le entrevisté cuando cumplió 92 años y me dijo que preparaba una historia sobre los mozárabes, creo que era sobre los mozárabes. En seis tomos.

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