EN EL FILO
Jueces contra terrorismo
A apertura del año judicial, presidida por el Rey, es una ceremonia solemne y discursiva, aclaratoria del nivel de seguridad/inseguridad ciudadana y de las necesidades, nunca totalmente satisfechas, de jueces y fiscales. Una sensación de que en los juzgados se empiezan a interpretar con mayor firmeza las leyes aplicables a los delitos terroristas y la nueva ley de partidos, en proceso de aplicación a Batasuna, con vistas a su ilegalización, tal vez aconsejasen ayer un despliegue policial más visible que otros años alrededor del Tribunal Supremo, en cuya sede se celebró el acto inaugural. Leyeron, según enraizada costumbre, sendos discursos el fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, y el presidente del T.S. y del CGPJ, Francisco José Hernando. Se daba la curiosa coincidencia de que uno y otro, Fiscal y Magistrado, están conectados a un mismo proceso judicial, cuyo arranque obedece a la demanda/denuncia de Cardenal contra Batasuna, y cuyo fin, la sentencia meditada y decisoria, corresponderá a la Sala Especial del T.S., de la que Hernando, por su cargo, forma parte obviamente. El nuevo año judicial empezaría con la impresión generalizada de que la Judicatura y el ministerio público se estarían implicando más decisivamente en la lucha antiterrorista, aunque desde el más escrupuloso respeto a la ley. Debe añadirse que el respeto a la ley no obliga a su interpretación más benévola sino a la más justa, que en ocasiones puede ser la más rigurosa. Cardenal expuso el nivel de la delincuencia en el año 2001, que aumentó en los juzgados un 14,5%, crecimiento muy significativo, según el fiscal. La rama de homicidios y asesinatos aumentó un 11%. Y sobre la inmigración afirmó Cardenal que, según juzgados de Almería y Granada, hay inmigrantes que son víctimas de hechos delictivos de singular gravedad, mientras que cuando pasan de víctimas a actores, cometen pequeños delitos de escasa gravedad, y contra la propiedad normalmente. Se hablará mucho estos días de las referencias en el discurso del presidente Hernando a la necesidad de que los extranjeros se integren en nuestro país y se les apliquen las normas legales por encima de sus costumbres y creencias religiosas, tribales o grupales. Pero desde el enfoque de la lucha antiterrorista merecería destacarse la frase de Jesús Cardenal en la que dice que la Ley de Partidos marca un antes y un después en el entendimiento del pluralismo político como valor superior del ordenamiento político.Porque «el funcionamiento del sistema constitucional exige tanto vigor en la defensa del principio de participación política como en la creación de un marco jurídico que neutralice los intentos de destrucción de la convivencia democrática». No cabe gran desacuerdo con estas palabras.