Diario de León
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El próximo sábado, día cinco, y coincidiendo con la festividad de San Froilán patrono de la ciudad de León, el Partido Popular celebrará su Congreso Regional. El encuentro tiene capital importancia para el partido que lidera el gobierno en nuestra Comunidad desde tiempo casi inmemorial. No en vano, este Congreso va a suponer, en definitiva, la entronización de Juan Vicente Herrera Campo no ya sólo como aspirante a presidente del gobierno autónomo, sino como figura política de primera línea. La terminación real de la etapa de Juan José Lucas va a tener, de esta suerte, dos colofones. El primero coincidirá con el final de este Congreso que marcará sin duda alguna una nueva era política en Castilla y León. La otra mitad del camino se andará cuando las urnas den su veredicto dentro muy pocos meses, y que previsiblemente convertirá a Herrera en presidente del Gobierno autónomo por méritos propios. (...) La distancia con las posibilidades de Ángel Villalba, cabeza de lista a la Presidencia por el PSOE es, hoy por hoy, insalvable, pero esa misma seguridad en la victoria es lo que a medio plazo podría, en alguna medida, volverse en contra de los populares, no ya en cuanto controladores del gobierno autónomo, pero sí en lo que al reparto de poder municipal y de Diputaciones se refiere. No pocos dirigentes populares de segunda fila están más preocupados por su situación personal y de «colocación en listas de candidatos» que por mantener una lucha cerrada en defensa del gobierno de la Junta. A la cuestión presente hay que añadir la relativa cercanía de las elecciones generales, donde la figura del líder socialista Rodríguez Zapatero se acrecienta día a día. En esta Comunidad Autónoma., y en el caso más concreto de León, el fenómeno es particularmente llamativo. Por lo que respecta a León, de forma concreta, qué puede significar este Congreso Regional. En principio quizá resulte llamativo que se celebre precisamente en la capital de nuestra provincia. Conociendo la sagacidad de un personaje singular como es Juan Vicente Herrera -que muy pocos conocen a fondo- no es de extrañar. Ese perfil -aparente- de perenne despistado que acompaña al personaje puede incitar a engaño. Los que en alguna medida hemos constatado de cerca determinados rasgos del presidente no hacemos cábalas. Herrera es conciente de todo lo que hace. Prudente y reflexivo, dotado de una oratoria que para sí quisieran muchos prebostes de uno y otro signo que pululan por la tribuna del palacio de la Carrera de San Jerónimo, es poseedor de una memoria auténticamente fotográfica, lo que en política añade muchos enteros y da enormes ventajas. Queda, no obstante por saber, la ascendencia que en el futuro pueda tener en los verdaderos círculos de poder de la capital del Reino. El presidente autonómico ha prodigado sus venidas a León desde el mismo momento en que tomó posesión del cargo. Su buen amigo Víctor Núñez, ha compaginado a la perfección sus labores como Subdelegado de Madrid, con la composición de poemarios y odas no escasas de relieve lírico; pero igualmente ha sido un perfecto cicerone para un señor que desde el principio ha estado interesado en conocer León sus gentes y sus problemas. La tarta en forma de cargos de medio y alto nivel -direcciones y subdirecciones generales, jefaturas de gabinete de las consejerías, secretarías generales, presidencias y gerencias de empresas públicas- es tan elocuente como golosa y abundante. Y finalmente, el eterno problema de la más que aparente superposición de Valladolid sobre el resto de las provincias que conforman el ente autónomo. Cuál va a ser el futuro de León en los próximos años. Es una pregunta que se puede antojar tan ambiciosa como manida, pero que está muy en la mente del ciudadano medio. En este caso, la clase política leonesa, especialmente del PP por las ya citadas expectativas electorales, ha de jugar un papel relevante. El deterioro del tejido industrial en nuestra provincia es un hecho que igualmente se hace extensivo al resto de la comunidad. Lo de Fontaneda puede unirse a la ya maltrecha red de azucareras, por citar dos ejemplos de actualidad. La incipiente crisis en el sector del automóvil -factoría de Volkswagen en Pamplona y Martorell de Seat- puede salpicar a Fasa-Renault, y aun a costa de hacer premoniciones poco edificantes, pero potencialmente reales, es preciso estar en guardia. Y no podemos pasar por alto otros dos fenómenos añadidos: por una parte la despoblación creciente que afecta a toda la Comunidad y de manera preferente a nuestra provincia -las más acusada en cifras porcentuales junto con Asturias- sembrando un panorama de incertidumbre que hasta ahora no se ha abordado con rigor por parte de las fuerzas políticas y sociales. En segundo lugar la emigración. Una realidad que en amplias zonas del país está ya creando problemas varios, y que irá sin duda en aumento. Nuestra comunidad, aún a día de hoy no está inmersa en la problemática de Levante, Cataluña o sur del país, pero no está de más el ir pensando en medidas para afrontar el problema cuando éste se haga patente, y que sin lugar a dudas, dada la marcha del tema, se va a hacer. Sería deseable, pues, a la vista de estas reflexiones y otras de mayor calado que pueden hacerse, que el Congreso Regional del Partido Popular del próximo día cinco, tome verdadera conciencia de la realidad y sirva para ahondar realmente en una problemática abundante que atañe a todas las esferas del sentir de los ciudadanos de nuestra Comunidad Autónoma.

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