Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

ESTE de las banderas es asunto potencialmente explosivo: no hay más que recordar la curiosa moda de las guerras de banderas que todos los años, por el verano y las fiestas de los pueblos, se producían en el País Vasco y Navarra. Eran desafíos a la legalidad que se envolvían en el valor simbólico que toda bandera tiene. Aún es perceptible este mensaje simbólico en los campos de fútbol, sobre todo cuando se enfrentan equipos de Madrid y de Cataluña o el País Vasco. Nada nuevo, pues, en el debate que se ha suscitado a raíz del acto de homenaje a la bandera española celebrado en Madrid, y que se anuncia que se repetirá todos los últimos miércoles de cada mes. Era completamente previsible que ocurriría algo así, y supongo que las autoridades eran conscientes de lo que iba a suceder, como, en efecto, ha sucedido. Algunos quieren quitar hierro al asunto diciendo que «no vale la pena pelearse por un trapo». Eso es una majadería, porque el «trapo» no es el objeto de la discusión, sino lo que simboliza. La cuestión, a mi modo de ver, es si debe o no renunciarse a homenajear la bandera española para no herir las susceptibilidades de quienes no tienen ningún inconveniente en homenajear otras que simbolizan sus comunidades autónomas. Así planteado el asunto, no me parece que tenga mucho sentido interpretar el homenaje a la bandera de España como un agravio a cualquier comunidad de las que componen la patria común. Más bien creo que deberían reflexionar los susceptibles acerca de las razones de su susceptibilidad, y preguntarse si no es su protesta lo que resulta un agravio para el resto de compatriotas.

tracking