FRONTERIZOS
Cuando
El hombre que lee novelas a partir de los 35 años, lo más probable es que sea un profesional de la crítica, decía Josep Pla. No le faltaba razón al admirable escritor catalán. Personalmente, ya sólo me atrae como lectura algún clásico pendiente o los libros de los amigos. Por eso me alegro de ser amigo de César Gavela, que acaba de publicar la novela por la que obtuvo el pasado año el Torrente Ballester de la Diputación de La Coruña, que es un premio con sabor berciano que ya había ganado hace un tiempo Pereira con un fascinante libro de relatos ambientado en el Noroeste espiritual del que todos somos. Cuando es también Noroeste. Cuando es una diócesis del interior, fundada por Toribio, cuya capital fue romanizada y levita ahora en una vida agraria y provinciana, protegida por la ornacina de San Genadio. Cuando, milenaria, campesina y minera, tiene sus arciprestazgos pintados de colores y una biblioteca en la que se almacena un libro por cada uno de sus fieles. En Cuando se levantan casas que tienen paredes construídas de tiempo y se conservan armarios donde podría haber hombres muertos. A Cuando llega un obispo canario que imagina, que sueña, que inventa vidas que se hacen reales al contarlas y habla con personajes que podrían haber existido en la mente de algún escritor triste y lluvioso que escribe poemas en timbrados papeles comerciales... Es una suerte, decía, tener amigos que persiguen adjetivos y publican novelas. Es una suerte haber conocido a César Gavela, que vuelve al viernes a su Ponferrada imaginada para presentar una novela: El obispo de Cuando.