EN EL FILO
Sucesión y primogenitura
L alto mando del PP no ha perdido la serenidad al ver que el PSOE le igualaba en intención de voto, según un sondeo realizado a finales de octubre, en plena efervescencia socialista por el aniversario de su victoria electoral del 82, la proclamación unánime de Zapatero candidato a la Presidencia del Gobierno y su réplica parlamentaria al ministro Montoro en el debate de los Presupuestos. Nadie ignora, y menos el PP, que los sondeos, sean engañosos o veraces, reflejan tendencias del electorado, preferencias políticas de la ciudadanía, que pueden resultar fugaces o irse afianzando, por lo que sería irresponsable no tenerlas en cuenta. Los «populares» han tomado nota de que el PSOE, impulsado por la imagen de su líder Zapatero, les pisa los talones, y sin discutir internamente si son galgos o podencos, es decir, si se trata de un efecto espumoso o de un ascenso consolidado, han puesto manos a la obra, siendo la obra las elecciones municipales y autonómicas del 25 de mayo, en las que deben obtener un buen resultado para que el proceso sucesorio se realice con fluidez y sin descorazonamiento. Desde esta perspectiva, tal vez no sea humo, como piensa un sector «popular», lo que aumenta progresivamente la intención de voto al PSOE, aunque se aprecie en ello algo de gaseoso, sino la situación de cierta interinidad política del propio Aznar, junto a evidentes errores de su Gobierno. Sostiene La Moncloa y sus terminales en Génova 13 que la designación anticipada de sucesor produciría un fenómeno de bicefalia, nada conveniente en estas largas vísperas de unas elecciones que el PP necesita ganar, aunque no se consideren primarias de las generales siguientes. Ocurre, sin embargo, que esa bicefalia se produciría ante las elecciones generales del 2004, y de forma más peligrosa para el sucesor, enfrentado al dilema de la continuidad o el cambio, es decir, de la prolongación del aznarismo o de un nuevo rumbo que señalase una serie de correcciones a la singladura anterior. Los tres delfines más diferenciados ni se van a poner zancadillas ni, mucho menos, a darse puñaladas entre bastidores, pero alguno de ellos podría impacientarse y, de hecho, Rato habría dado una señal de cierta impaciencia al confesar supuestamente al catalán Durán i Lleida que ya había informado a Aznar de que iba a luchar por su primogenitura. Y Durán lo había filtrado a un periodista catalán, quien infló su exclusiva de domingo. Mayor Oreja, por su parte, va a lo suyo, que es la dirección de la campaña electoral, por lo que ayer presentó el 25 de mayo como el gran reto del PP.