FRONTERIZOS
Muerto con salud
A mediados del mes próximo se reúne en el nuevo Auditorio de la capital la profesión teatral de esta enorme, extraña y compleja comunidad en el Congreso de las Artes Escénicas de Castilla y León: una nueva ocasión para el debate en torno al hermoso cadáver de la escena que se resiste, como en los vodeviles antiguos, a ser enterrado. Llega avalado este encuentro por el éxito en cuanto a participación e interés del primero, celebrado hace un par de años en Burgos, en el cual se publicaron una serie de conclusiones marcando las líneas de actuación futuras. Era la primera vez que el oficio escénico regional, laboriosamente levantado en las dos últimas décadas, ponía en común en un foro los problemas, angustias, contradicciones y esperanzas de un sector que en los diez últimos años ha dejado de ser anecdótico en Castilla y León. Cerca de una veintena de empresas teatrales integran la asociación profesional Artesa, que genera anualmente una importante actividad social, cultural y económica. Los colectivos teatrales más prestigiosos de esta comunidad, que empiezan a ser conocidos y respetados en el territorio nacional e internacional, que han sido premiados en ferias y certámenes de toda Europa, buscarán en el Congreso una puesta en común con el resto de los integrantes del sector para hacer frente a las incertidumbres generadas en los últimos meses ante la ambigüedad de la política teatral de la administración regional. Como en aquel disparatado titular periodístico («Sigue grave el minero muerto ayer») es muy posible que el teatro esté muerto; pero es un muerto que goza de una espléndida salud.