Diario de León

Protección para la comarca de la Cabrera y sus valores únicos

Publicado por
Fernando Álvarez, representante de la Asociación Cabrera Despierta
León

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Recientemente hemos visto en varios medios de comunicación de la provincia de León, que la empresa Capital Energy ha aprovechado la voladura de las torres de la Central Térmica de Compostilla para hacer publicidad de los macroproyectos energéticos que tiene en tramitación para La Cabrera y El Bierzo.

Hablan de una inversión de 2.400 millones de euros, que incluirían 16 parques eólicos, con cientos de aerogeneradores de más de 200 metros de altura, cientos de kilómetros de pistas de más de 30 m de ancho, decenas de torres de alta tensión de 40 m de altura y más de 120 km de tendidos eléctricos para la evacuación de la energía. La inversión también incluye la construcción de una nueva megacentral hidroeléctrica reversible en el río Cabrera, que constaría de una gran presa de unos 50 metros de altura que anegaría 5 km del valle, y con otro embalse adicional de similares dimensiones en lo alto de la montaña. Todo ello será a coste de 0% para la empresa, ya que el 100% del coste del proyecto será totalmente sufragado por los fondos europeos Next Generation.

La empresa promotora promete infinidad de empleos para la gente de la zona, ya sea durante las fases de construcción o posteriormente durante la fase de operación y mantenimiento. La realidad es que este empleo tendrá un carácter sólo temporal durante la ejecución de las obras. Una vez estén en funcionamiento estas centrales, el empleo para la zona será prácticamente nulo, ya que el mantenimiento se realizará por personal muy cualificado que bien trabaje en remoto o por personal itinerante.

La comarca de Cabrera en su totalidad posee una gran riqueza medioambiental. De hecho, el Ayuntamiento de Truchas ya ha iniciado los trámites para conseguir tal declaración de Parque Natural, y el Ayuntamiento de Castrillo de Cabrera también los iniciará en breve. La zona reúne un nutrido repertorio de hábitats y especies prioritarias para la Unión Europea, cuya preservación es de obligado cumplimiento, al encontrarse en varios espacios protegidos pertenecientes a la Red Natura 2000 como son La sierra de La Cabrera y los Montes Aquilianos y la sierra del Teleno. En ellos conviven infinidad de especies, como el oso pardo, el desmán ibérico, una cuarta parte de la avifauna ibérica, como el milano real, el buitre negro, el águila real, el águila perdicera, el aguilucho cenizo o la perdiz pardilla, así como numerosas especies de murciélagos reseñables. También cabe destacar la lagartija leonesa y la lagartija serrana o el endémico lagarto verdinegro.

El río Cabrera y su valle donde se pretende construir la megacentral hidroeléctrica, constituye una de las últimas joyas fluviales que quedan en nuestro país. Es un río de gran caudal que discurre libremente sin obstáculos y sin infraestructuras hidráulicas que impidan su conectividad longitudinal a lo largo de prácticamente todo su recorrido. El río Cabrera acoge excelentes poblaciones de trucha común, 100% autóctona. Todo el valle recoge un bosque autóctono en perfecto estado de conservación. Es destacable también el lago de Truchillas y el lago de La Baña, ambos de origen glaciar y declarados monumentos naturales por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, de la Junta de Castilla y León (Decreto 192/1990). La implantación de estos macro proyectos les afectaría de forma crítica.

La construcción de la presa en el río Cabrera vulneraría gravemente el principio de «no deterioro» del estado ecológico de las masas de agua continentales europeas consagrado en la Directiva Marco del Agua (DMA). Estos macro proyectos renovables deben cumplir rigurosamente el principio de «no causar daños significativos al medioambiente» recogido en el Reglamento Europeo 2020/852, así como respetar y no socavar las garantías de protección y recuperación ambiental establecidas en la legislación europea.

En el entorno de calentamiento global en el que nos encontramos, el mejor aliado que tenemos como sociedad son los ecosistemas naturales funcionales. Estos nos proveen de una serie de servicios ecosistémicos que garantizan una mayor resiliencia y adaptabilidad frente al aumento de temperaturas y de sequías que ya estamos experimentando y que sin duda se acrecentarán. Es por esto, que ante el tremendo desafío que la transición energética nos presenta, bajo ningún concepto podemos olvidar la protección de los últimos reductos naturales que nos quedan porque literalmente nuestra supervivencia como especie depende de ello. No solo debemos garantizar su conservación, sino hacer todos los esfuerzos posibles para aumentar su extensión.

Además, estos macro proyectos tendrían un impacto crítico sobre la red hidráulica de los canales romanos de Las Médulas, espacio declarado Patrimonio de la Humanidad en 1997 por la Unesco, ya que tanto la infinidad de pistas de nueva construcción como las líneas de alta tensión que discurrirían por encima de ellos los afectarían severamente. Actualmente está en trámite la declaración de la red de canales romanos como bien de interés cultural (BIC).

Desde las asociaciones Cabrera Despierta, Cabrera Natural, AEMS Ríos con Vida, Arba (Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono), Plataforma para la defensa de la Cordillera Cantábrica y Aepira (Asociación en Defensa del Piragüismo y Usos Recreativos del Agua) queremos expresar nuestra oposición frontal a estos macroproyectos. La instalación de estas infraestructuras afectaría gravemente a la riqueza medioambiental y a la calidad de vida en los pueblos de Cabrera. Sólo podemos entender el desarrollo económico de nuestro territorio de un modo sostenible, basado en una economía circular, la puesta en valor y la preservación de la gran riqueza natural, cultural y arqueológica que posee la zona.

La total oposición de la gente de Cabrera a estos macroproyectos quedó bien clara en las últimas elecciones municipales donde hubo un vuelco electoral en Cabrera, en el que históricos alcaldes como el de Castrillo de Cabrera (PSOE), y el de Encinedo (PP), dejaron de serlo después de dos décadas, tras mostrar su apoyo a los macroproyectos de Capital Energy.

Confiamos que las administraciones competentes rechacen estos proyectos en aras de la conservación de la naturaleza como mejor aliado en la lucha contra el cambio climático y como mejor garante de un desarrollo sostenible para la región.

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