Diario de León

TRIBUNA

MATÍAS GONZÁLEZ
Sociólogo

Venezuela: tragedia interminable

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Me desconcierta la de veces que han anticipado los opositores a la dictadura del gorila de Caracas  sus  victorias en las urnas y han mordido el polvo, después, con un enésimo fraude electoral. ¿Es que no aprenden del pasado, es que son figuras de guiñol o es que todos estamos tontos?

Los media nos encandilan cada vez que se acercan las votaderas, con promesas de libertad, manifestaciones masivas, mensajes mesiánicos y al cierre de las urnas se confirma lo irremediable; el fraude, las detenciones y las torturas.

Digo irremediable porque los que venden este burro del triunfo en las urnas, ignoran una regla básica en las sociología política. Ningún tirano con delitos de sangre en sus manos puede asumir una derrota electoral. No hay salida posible para un gobernante convicto de ordenar el tiroteo de adolescentes en las calles y las torturas a los detenidos en las cárceles. Solo una revolución armada o un golpe interno pueden hacerlo. Son las reglas que nos enseña la historia y los demás es marear el pato y confundir al paisanaje.

Así que asombran las consejas de tipos como Lula da Silva, encarcelado por escriturar a su nombre un pisito en Copacabana, regalo de un corrupto local  y vuelto al palacio del gobierno. Encarece a Maduro, ¡encarece, ¡como los obispos de antaño!, a que respete las urnas y abandone el gobierno. ¿Es tan tonto como parece o más listo de lo que semeja? Como las orejas del tirano no están para sandeces, ahora le pide, que repita las elecciones. ¿Para que puede enmendar la estrepitosa chapuza del fraude anterior, sin renunciar por supuesto a repetirlo¡ El comité de expertos de la ONU lo ha dictaminado con claridad «es el es fraude más repelente de toda la historia».

Lo que tienen que hacer los gobiernos que se precien de honestos es, cuanto menos,  retirar a sus embajadores de Caracas, cancelar el comercio con Venezuela, expropiar los bienes de sus dirigentes en el exterior, como se ha hecho con Rusia. Hace años creía que en el tablero de la geopolítica se cambiarían tres piezas entre los tres contendientes mayores; Ucrania, Taiwán, y Venezuela. Resultado: como la Otan no renuncia a  la primera, Rusia no renunciará a Venezuela. Claro,  ¿verdad? Los tratos en las mesas diplomáticas  son tan escuetos  como en las películas de Tarantino.

¡Qué infame vergüenza   para  España, pretendida matriarca de la familia hispanoamericana,  amparando un Gobierno al servicio del narcotráfico, con los índices de criminalidad y las tasa de emigración más altos del planeta,  secuestrado por una cuadrilla de gangsters  con la estampita de Bolívar al cuello y  la hoz y el martillo en la entrepierna! La cómplice pasividad de La Moncloa, las maniobras siniestras del  Señor Zapatustra, a sueldo de la petrolera estatal venezolana y  las del Señor Ministro de Exteriores estimando  las acciones del  expresidente para librar a su patrón del exilio,  hacen vomitar a las piedras.

Pero el remedio, señores venezolanos, (y señoras) lo tienen ustedes, no se engañen: si no se  atreven  empuñar un M16 para expulsar por las bravas a los tiranos, no esperan que el mundo les saque las castañas de la chamusquera. Y que nadie lo olvide, los extremos del Gobierno de ahora son el resultado de la gusanera  del Gobierno de Andres Pérez, el consejero de Don Tigre Khan:  el péndulo en política es tan implacable como en el reloj de cuco.

Ningún tirano con delitos de sangre asume una derrota electoral
La provincia de León la forman 211 municipios, lo cual es una barbaridad
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