Diario de León

TRIBUNA

Un ministerio de la soledad

En España, con más de cinco millones de personas en riesgo de soledad, las distintas administraciones han puesto en marcha iniciativas, aunque muy limitadas

Publicado por
Julián Álvarez González
León

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Estamos fabricando una sociedad en la que la soledad y el aislamiento social es el futuro que se proyecta. Un problema social creciente en la sociedad actual que resulta difícil de identificar al ser un fenómeno poco visible. Vivimos en un mundo donde el número de personas que se sienten solas no deja de aumentar y en el que los efectos del confinamiento provocado por el covid-19 no han hecho sino agravar esta situación, empujando a muchas personas a la plaga de la soledad. Se trata de un sentimiento de aislamiento y desconexión social que tiene graves consecuencias para la salud física y emocional que en los casos más extremos puede conducir al suicidio.

En nuestra sociedad, en apariencia tan abundante y social, la soledad se ha convertido en una de las grandes epidemias del siglo XXI. Este nuevo mal colectivo es una auténtica lacra además de un drama social. Para demasiada gente, la soledad no deseada es la triste realidad cotidiana de la vida moderna. Cada vez más personas reconocen sentirse solas. Un tema crucial que los gobiernos de todo el mundo están analizando, tratando de buscar una solución y combatiendo de forma exhaustiva, debido al efecto directo que acarrea tanto en la salud física y mental de las personas como en su calidad y esperanza de vida.La idea de un Ministerio de la Soledad ha surgido en varios países, como respuesta a la creciente preocupación por este problema.Los países del lejano oriente, especialmente Japón y Corea del Sur así como los Estados Unidos y Europa, viven una auténtica epidemia de soledad. Uno de cada cuatro europeos ha reconocido haberse sentido solo en determinados momentos de su vida.Japón tiene más gente sola y aislada que otros países del mundo. La soledad y el aislamiento en la sociedad japonesa subyacen en la idea de que no se debe molestar a los demás, comportamiento que me llamó poderosamente la atención durante mi estancia en ese país hace unos años, así como su nivel de educación y su cultura del respeto En este país, los suicidios siguen aumentado significativamente entre los mayores pero también entre los jóvenes y las mujeres.Entre las causas que explican esta alta tasa de suicidios destacan algunas: la presión escolar, el estigma cultural sobre la salud mental, las jornadas laborales interminables, la soledad y el aislamiento social así como otros valores inherentes a la propia cultura japonesa como son el honor y la vergüenza, (una herencia del espíritu samurái) que como sociedad siente que no puede mostrar sus debilidades y que deben guardárselo todo para sí mismos. El 20% de los adultos japoneses confiesan que pueden llegar a estar semanas y meses sin hablar con nadie.El sentimiento de soledad y aislamiento social, además de aumentar el riesgo de suicidio, también reduce la productividad. En el trabajo las personas que padecen soledad tienen más probabilidades de no alcanzar los objetivos fijados por sus empresas y en países como Japón eso esta muy mal visto. La autoexigencia llega a tal extremo en ese país que muchas personas acaban quitándose la vida.Ante este panorama y tal avalancha de datos, el gobierno japonés decidió crear un organismo público con la categoría de Ministerio de la Soledad que se ha centrado en buscar soluciones a este grave problema y a otros como el cuidado de las personas mayores, la prevención del suicidio y la pobreza infantil .Y no han sido los primeros.En 2018 en Inglaterra crearon un nuevo Ministerio que aborda el drama de la soledad. No en vano, el año anterior la OMS había señalado al Reino Unido, (el 75% de las personas viven solas), como el país europeo con mayor riesgo de soledad. Así mismo, muchísimos de sus ciudadanos confesaban que solían pasar más de un mes sin llegar a hablar con algún familiar o amigo.Otros países, como Alemania, Francia o Canadá, han puesto en marcha políticas específicas similares para mitigar la soledad y el aislamiento social de sus ciudadanos.En España, con más de cinco millones de personas en riesgo de soledad, las distintas administraciones públicas han puesto en marcha algunas iniciativas, aunque muy limitadas. En nuestro país, que se caracteriza por ser muy social, se pensaba que estábamos lejos de favorecer la soledad y el aislamiento, pues costumbres tan arraigadas como reunirnos con nuestros familiares en nuestras casas y con los amigos en los bares, invitaban a pensar que ese problema aquí no existía. Pero hemos comprobado que no es así. Existen colectivos que se encuentran en el más absoluto aislamiento. Hablamos de las personas mayores. Aquí, la soledad afecta ya a más de tres millones de personas. Existe un 30% de la población que no cuenta con nadie a quien contar sus problemas y preocupaciones. La soledad no deseada en estas personas es un problema grave y creciente en nuestra sociedad envejecida y que va más allá de la simple falta de compañía. Entre las acciones, aisladas y muy limitadas, llevadas a cabo en estos últimos años en nuestro país para paliar dicho problema, cabe señalar la de algunas ONGs. (Mensajeros de la Paz), algunos planes y estrategias autonómicas y municipales que tratan de impulsar el voluntariado, la teleasistencia, las ayudas a domicilio, los talleres ocupacionales y el fomento de las relaciones intergeneracionales con el fin de crear comunidades fuertes.Por todo ello, es necesario implementar todas las medidas que tengamos a nuestro alcance para incentivar el contacto social y evitar el aislamiento social de las personas. Todo el mundo tendría que tener con quién hablar, ya que no hay nada más saludable.Para dar respuesta al preocupante aumento de la soledad en España, el Gobierno debería tratar este grave problema como un asunto de Estado creando un Ministerio de la Soledad, porque tan importante es defender el derecho a la igualdad como el derecho a la no soledad, pues sentirse solo es un grave problema tanto físico como mental que todos podemos sufrir.

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