Resignación dócil o implicación responsable
De continuo recibimos noticias contrarias a los intereses leoneses. Todas relevantes dado que afectan a indicadores clave tanto sociales y culturales como económicos. La prensa suele dar noticia y se manifiestan como un goteo grave y de consecuencias transcendentales para el futuro leonés. Sería prolijo dar cuenta en detalle dada la abundancia y reiteración. En resumen, se extraen recursos y energías que se transportan a lugares exógenos de León, que queda como espacio escasamente industrializado, y en consecuencia obliga a la emigración forzada de las gentes leonesas, sobre todo jóvenes y preparadas, en busca de futuro; tal resultado induce a concluir que esta provincia recibe un trato — si bien jurídicamente no explicitado aunque sí de facto— colonial. Una situación de dominio externo injustificable e insostenible en el régimen democrático actual que disfrutamos. Los indicadores socioeconómicos, —que de continuo se repiten, mas parece que ni se leen, ni se atienden, ni se corrigen—, continuamente se expresan altamente negativos y con tendencia a ser peores. Los datos que se descuelgan de las estadísticas oficiales se ofrecen dramáticos y suscitan sospechas de intencionalidad; dado que se iteran anualmente y durante cuatro décadas se atisba que no existe compromiso ni deseo alguno de corregir tal desequilibrio territorial dentro de la vigente Autonomía birregional a la que pertenece León.
Despoblación y envejecimiento demográficos, —ya existen espacios leoneses que bien se pueden calificar como «desiertos demográficos»—, baja productividad económica y desequilibrio alarmante entre el número de población activa y jubilada son parámetros concluyentes de una realidad de abandono, las perspectivas de crecimiento económico son las más bajas de la Autonomía y de las peores nacionales y el decrecimiento poblacional se ofrece anualmente muy a la baja de modo tozudo. Nadie, absolutamente nadie o solo tras espurias intenciones, puede explicar con suficiencia el porqué de esta debacle socioeconómica en un período español y europeo de crecimiento en las citadas dimensiones demográficos y económicas. Menos, aún, se puede explicar en un régimen democrático que se haya permitido,-quizá forzado-, llegar a esta situación. Si intencionadamente se ha permitido o no paralizado tal dinámica, se ha de concluir que la democracia española tiene un grave problema allí donde esta circunstancia sucede y no se corrige; en concreto y respecto a León: gran e injusto déficit social, democrático y económico. ¿Quizás nos hallamos, ¡ya!, ante enfermos que no disponen de fuerzas para gritar?, me resisto a creerlo. No acepto esta respuesta dado que las gentes leonesas, en concreto, durante su rica y larga historia ha dado muestra de resistencia y de recuperación. En otro orden, políticamente no revertir esta dinámica pudiera dar argumentos a los discursos fascistas que ya se suscitan y presentan.
Ciertamente León, tampoco la Región leonesa, se hallan en el mejor momento. El modelo autonómico birregional no solo es fallido sino agravado periódicamente. Un ejemplo político de mala gestión. Una dana crónica. Los datos y resultados lo avalan, mas por el camino quedan demagogias interesadas que sólo sostienen su discurso tras cínicas e iteradas promesas que con descaro se publicitan pero que nunca llegan; mientras, el viejo León se sostiene famélico, no solo por que no se le atiende sino por que se le roba lo que le corresponde. Ya no solo se deslocalizan empresas y servicios a próxima provincia y se desplaza la materia prima y se obliga a emigrar forzosamente a sus gentes, también se procura fagocitar la identidad mediante la absorción de la cultura o la historia, negándolas u ocultándolas, también mediante la quita anual de más de 800 millones de euros que le corresponden presupuestariamente. León se halla demográfica y económicamente en colapso. ¿Dónde queda la cifra de cerca de 600.000 habitantes y los datos que referían a considerar a esta provincia como una de las de mayor renta en España? Por suerte los españoles y, por ende, los leoneses, hemos disfrutados del mayor periodo de libertades. Defiendo que la democracia es el modelo político conocido que mejor representa a la naturaleza humana, pero tiene debilidades. Es planta frágil que ha de cuidarse, de ahí su poca presencia en nuestra historia hispana. En este orden, desde que llegó la democracia, las gentes leonesas han elegido a 143 procuradores autonómicos en 11 legislaturas; 75 diputados y 60 senadores en otras quince legislaturas nacionales. Resta la pregunta, ¿qué han hecho o han dejado de hacer estos representantes leoneses?¿Han sido dignos representantes del sentir y de las necesidades leonesas? De las necesidades, a tenor de lo expresado claramente, NO; del sentir, tras varias encuestas y mociones cuyos resultados mayoritariamente se orientan a disponer de autonomía propia, la número 18, NO. No atender los deseos de los votantes o desatender las necesidades por parte de los representantes a la vez que se enmascaran en promesas o palabrería es un ejercicio inmoral. Actuación que genera desconfianzas y provocan perversiones antidemocráticas. ¿Dónde se halla el compromiso de tanto representante elegido, si León, año tras año, inmisericordemente decae? Retomo la conocida frase del presidente andaluz, Rafael Escuredo, pero referida a los leoneses: «No queremos más que nadie, tampoco menos». Los leoneses, también, anhelan progreso, futuro y decir su propia palabra; o sea, libertad. Constreñir tales anhelos es grave, máxime en democracia.
La tierra leonesa, que me atreví a definir como «tierra de libertades» dado que históricamente sus gentes se han manifestado abundantemente en pro de este radical antropológico máximo, la libertad, es un espacio en el que sus gentes han dado abundantes muestras generosas de compartir sus riquezas y sus logros: minerales, agua, electricidad, productos agropecuarios, bellezas naturales y artísticas, etc., etc., más, y sobre todo, fueros, decretas y modelos de democracia directa y participativa (los concejos), pero no está siendo compensada con su generosidad; a tal punto que resulta insultante la escasa reciprocidad tanto en inversiones, bienes y servicios, como en atender su demanda de construir su propio caminar social y político siempre dentro de la vía constitucional ya que nuestra vigente Constitución claramente lo permite. Ante los datos disponibles y abundantemente propalados, por ejemplo, a través de este medio, ante la situación insostenible, extendida y anualmente ahondada quedan las respuestas. Históricamente en estos casos los leoneses se han expresado y en este momento la decisión es radical: resignación dócil y catástrofe asegurada o implicación responsable para revertir la situación, para definir y construir nuestro propio futuro. Reitero frase conocida: la tierra es herencia de nuestros padres y préstamo de nuestros hijos. ¡Seamos leales a ella y a ellos!