Diario de León

Prisciliano Cordero Del Castillo

Sacerdote Y Sociólogo

IX Informe Foessa sobre Exclusión y Desarrollo Social en España

No basta con crecer económicamente; la clave está en que el crecimiento, el empleo y la vivienda permitan la integración

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La Fundación Foessa (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada), creada por Caritas Española en 1965 para realizar estudios sobre la realidad social, económica y cultural de España, lleva décadas elaborando informes sobre la exclusión y el desarrollo social en España. El IX Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en España, realizado por un equipo de 140 investigadores procedentes de 51 universidades, centros de investigación, fundaciones y entidades del Tercer Sector, fue presentado el miércoles, 5 de noviembre de 2025, por Natalia Peiro, secretaria general de Cáritas Española, y Raúl Flores, secretario técnico de la Fundación Foessa. La fuente principal de esta investigación ha sido una encuesta sobre Integración y Necesidades Sociales, realizada en el primer semestre de 2024 a 12.289 hogares en todo el país. Este trabajo ofrece una radiografía actualizada de la situación real en España, qué dinámicas de exclusión se han venido acentuando y cuáles son los retos pendientes. El Informe señala que España está atravesando un «proceso inédito de fragmentación social», en el que la clase media se contrae y muchas familias están desplazándose hacia estratos inferiores. Después de las graves crisis sufridas en los últimos años: la gran recesión de 2008, la pandemia de covid-19 y la lenta recuperación posterior, la sociedad no ha logrado eliminar la exclusión y la desigualdad. Aunque hay indicadores de crecimiento económico o empleo en ciertos sectores, la integración social no ha acompañado ese crecimiento de forma homogénea. Las dinámicas de exclusión se cronifican.

Algunos de los datos más relevantes del IX Informe son: Aproximadamente 9,4 millones de personas en España se encuentran en algún proceso de exclusión social. De estos 9 millones, alrededor de 4,3 están en situación de exclusión severa, lo que representa un aumento del 52 % respecto a 2007. Los jóvenes de 16 a 29 años, y los menores de edad se encuentran entre los grupos más afectados por la exclusión severa, mucho más que los mayores de 65 años. El mercado laboral ya no es garantía de inclusión social; el empleo es cada vez más precario: temporalidad, bajo salario, trabajos a tiempo parcial, lo que favorece la exclusión social. El problema de la vivienda es un motor clave de la desigualdad: acceso difícil, coste elevadísimo, viviendas inadecuadas o hacinamiento aparecen como factores de exclusión. La desigualdad de renta y oportunidades se ha incrementado: por ejemplo, el 10 % de la población, los más ricos, concentra más del 50 % de la riqueza del país.

Esta situación crítica que está viviendo España, según el Informe Foessa, se debe a factores estructurales como: la polarización que se registra en el mundo laboral: ocupaciones de muy alta cualificación conviven con otras de escasa o nula cualificación. La estructura social tradicional obrera pierde entidad, las clases medias se erosionan y emergen nuevas formas de división social. En el ámbito educativo, el nivel de formación sigue siendo el eje preventivo frente a la exclusión: quienes no alcanzan estudios superiores están mucho más en riesgo. El aumento de la población universitaria ha contribuido a una mayor movilidad social, pero también ha generado desajustes laborales, ya que muchos jóvenes con formación universitaria ocupan puestos por debajo de su cualificación. También señala el Informe el papel creciente de la digitalización, la transición ecológica, los cambios demográficos y territoriales; por ejemplo, la «España vaciada» y determinadas zonas urbanas, como factores sobre los que hay que actuar para evitar que generen más exclusión.

En cuanto a las Políticas sociales, el Informe analiza el Estado de Bienestar, y los servicios sociales, y concluye que, aunque siguen siendo fundamentales, se necesitan reformas profundas: «hay que garantizar derechos, no solo asistencias». Subraya la necesidad de que las personas sientan que sus derechos están garantizados, que pagar impuestos tiene sentido y que la solidaridad no es sólo carga sino inversión colectiva. La participación ciudadana, el tejido comunitario y los lazos sociales se presentan como factores clave de protección frente a la exclusión, más allá de las ayudas económicas. Finalmente, se plantea la urgencia de un cambio de paradigma: hay que caminar hacia un modelo que se centre en el cuidado mutuo, la sostenibilidad, la interdependencia, la justicia social y la equidad ecológica.

Para terminar, podemos decir que el IX Informe de Foessa ofrece un retrato complejo y preocupante de España en 2024-25: un país que en muchos indicadores parece recuperar actividad, empleo o crecimiento, pero donde la integración social, la equidad y la cohesión están bajo fuerte presión. Las crisis recurrentes: económica, sanitaria, laboral, de vivienda, no han permitido recuperar los niveles previos de seguridad social o estabilidad para la mayoría, y se registran nuevos factores emergentes: digitalización, transición ecológica, envejecimiento, territorios, que plantean retos adicionales. Hoy no basta con crecer económicamente; la clave está en que el crecimiento, el empleo y la vivienda realmente permitan la integración social, la estabilidad y la dignidad de las personas. Desde León, Castilla y León o cualquier otra parte de España, el reto es colectivo e individual: interpretar los datos, movilizarse socialmente, exigir políticas coherentes y construir un modelo de sociedad que deje de aceptar que casi 1 de cada 5 personas esté en situación de exclusión social.

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