Diario de León

Nuria Rubio
Vicepresidenta segunda de las Cortes de Castilla y León

Nuria Rubio
Vicepresidenta segunda de las Cortes de Castilla y León

León, donde siempre estuvieron ellas

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Hay provincias que se explican a través de sus calles, de sus paisajes o de sus cifras. Y hay otras —como León— que solo pueden entenderse desde lo que sienten quienes la habitan. Nuestra provincia no es solo un lugar maravilloso en el mapa. Es una forma de ser, de resistir y de avanzar.

Por eso, mirar al León de ayer es hacerlo con respeto y reconocimiento. Es recordar una tierra que creció al calor de la minería, del esfuerzo del campo, de generaciones que levantaron su vida con trabajo y dignidad. También es recordar a quienes tuvieron que marcharse, llevando su tierra consigo allá donde fueron. Porque nuestra historia está hecha de sacrificios, pero también de orgullo colectivo. Pero esa memoria estaría incompleta sin reconocer el papel de tantas mujeres leonesas que sostuvieron hogares, economías y comunidades enteras, muchas veces desde el silencio y sin el reconocimiento que merecían. No hace falta que sus nombres aparezcan en los libros de historia para entender su importancia. Son las mujeres del día a día: las que sacaron adelante a sus familias mientras muchos hombres trabajaban en la mina o emigraban y las que estuvieron allí, en los lavaderos y en las propias explotaciones, formando parte directa de ese esfuerzo conjunto. Las que mantuvieron vivo el medio rural, las que cuidaron, trabajaron y sostuvieron la vida en los momentos más difíciles. También están, por supuesto, aquellas que sí han dejado su huella en la vida pública, pero este León no se explica sin todas las demás, sin esa red invisible que ha sido y sigue siendo esencial. Ese pasado explica lo que somos hoy. Un León que ha sabido adaptarse a los cambios, que ha diversificado su economía, que ha apostado por el conocimiento, la formación universitaria, la calidad turística, por la cultura, la biotecnología y la ciberseguridad. Un León que, a pesar del olvido de la administración autonómica, que ha hecho que esté en desventaja frente a otras regiones españolas, ha sabido avanzar y seguir posicionándose como eje logístico del noroeste. Un León que sigue siendo referente en calidad de vida, en patrimonio y en identidad. Pero también un León que afronta retos importantes: el envejecimiento, la despoblación o la necesidad de generar más oportunidades para que nuestros jóvenes puedan desarrollar aquí su proyecto de vida. Frente a esos desafíos, hay algo que nunca ha cambiado: la capacidad de esta tierra para levantarse y seguir adelante. Y ahí, las políticas públicas han sido y siguen siendo fundamentales. El avance de León no se entiende sin el impulso decidido de los gobiernos socialistas, que han apostado por esta provincia con hechos. Desde la mejora de las infraestructuras y las comunicaciones hasta el fortalecimiento de los servicios públicos; desde el apoyo a nuestros ayuntamientos hasta la inversión en sectores estratégicos de futuro o la descentralización. Siempre con un objetivo claro: que vivir en León no sea una renuncia, sino una elección. Y ese progreso solo es real si es compartido. Por eso, el feminismo ha sido y debe seguir siendo un pilar irrenunciable en la construcción del León de hoy y del mañana. Avanzar en igualdad no es solo una cuestión de justicia, sino también de desarrollo. No hay futuro posible para esta tierra si las mujeres no contamos con las mismas oportunidades, si no podemos desarrollar nuestro proyecto de vida en libertad y en condiciones de igualdad, también en el medio rural. Hoy León es una tierra con potencial, con talento y con futuro. Lo vemos en nuestros jóvenes, en quienes emprenden, en quienes investigan, en quienes deciden quedarse y también en quienes regresan. Lo vemos en una sociedad comprometida, que no se resigna y que sabe lo que quiere. El reto ahora es claro: seguir avanzando sin perder lo que nos hace únicos. Apostar por la innovación sin renunciar a nuestras raíces. Crecer sin romper el equilibrio de nuestro territorio. Y hacerlo desde la unidad, desde la confianza y desde la convicción de que León tiene mucho que decir. Porque León no es solo lo que fue. León es, sobre todo, todo lo que está por venir. Y ese futuro no está escrito. Se construye cada día, con decisiones, con compromiso y con una idea firme: defender León es creer en su gente y trabajar, sin descanso, por su progreso. En ese camino, Diario de León tiene también el reto de seguir contando, con rigor y cercanía, la historia cotidiana de esta tierra.

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