Diario de León

María Cecilia Rodríguez Fernández

Concejal Del Grupo Popular Del Ayuntamiento De León; Cecilia, La Del Coto Escolar De León

Mario, el del Coto

Hoy tiene sentido para todos los que allí aprendimos a distinguir un escarabajo de un grillo, y relacionarnos con los demás y con la Madre Tierra, que el Coto lleve su nombre

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Su calidad humana y su entrega incondicional al Coto eran quizás sus cualidades más visibles y Mario, aun queriendo no lo podía disimular. Su gran humanidad en el trato con unos y otros sin distinguir a quién. ¡Ese «Qué días que ni días!» cuando alguien pedía permiso por enfermedad de familiares, por ejemplo.

Primero la familia, lo demás ya se arreglará en Mario no era una frase. Era una forma de entender el trabajo y la vida. De ser buena gente, de la honesta. Mario fue director las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año. Lo era cuando recorría el Coto en su Patrol gris, arriba y abajo, pendiente de todo. Y lo era cuando recordaba a los suyos, a su gran familia que aquel era un trabajo exigente, que había que cuidarse, que hacía falta estar fuerte y feliz. Mario se fue sabiendo que Luna y Ponderoso ahora caminan entre árboles que huelen distinto, hozan la tierra, comen bayas y quién sabe si hasta han aprendido a entender otras voces. Pero aquí, para quienes crecieron viéndolos, seguirán siendo parte de ese mismo recuerdo compartido que Mario ayudó a construir, como todo lo que dejó en el Coto. Por eso hoy tiene sentido para todos los que allí aprendimos a distinguir un escarabajo de un grillo, y relacionarnos con los demás y con la Madre Tierra, que el Coto lleve su nombre. Sería la forma de reconocer que detrás del Coto hubo una persona que lo sostuvo durante años. En el pleno del 29 de abril planteamos ese cambio como ruego del Partido Popular. Hoy quien escribe firma también como Cecilia, la del Coto. Con la esperanza de que Mario pueda pervivir en el Coto con este reconocimiento a su gran labor. Un abrazo al cielo, Mario, y cuidado con las podas. Que no se encharquen las medicinales. ¡Y atención a los ajos!, pero si ese niño no ha comido casi macarrones. Disfruta allá, Mario, que aquí vamos a seguir trabajando para mantener tu pulso, tu legado.

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