EN EL FILO
La lección de Francia
L uno de enero se produjo una colisión entre un carguero turco -el «Vicky»- que transportaba setenta mil toneladas de gasóleo y de keroseno y el barco noruego «Tricolor» que estaba anclado en el paso de Calais. ¿Se puede decir «Nunca mais»?. Ni siquiera con el endurecimiento de las normas de navegación marítima se podrá evitar que sigan surcando los mares del mundo estas bombas flotantes. La jubilación de barcos vulnerables va a ser escalonada ya que una prohibición drástica terminaría con el comercio mundial. El desafío es rebajar los peligros pero nadie sueña, excepto los demagogos, con conjurar todas las catástrofes antiecológicas: sencillamente están por encima de la voluntad de pueblos y gobiernos. Por supuesto la terrible experiencia del «Prestige» va a favorecer la creación de todo un arsenal tecnológico defensivo y la adopción de medidas preventivas sobre las rutas y las condiciones de seguridad una tecnología eficaz. El proyecto de ley que se ha presentado en el Consejo de Ministros francés no tiene que ver con las mareas negras ni siquiera se centra en los peligros marítimos sino que comprende a estos en la globalidad de los riesgos naturales y tecnológicos en general y de forma muy especial de aquellos que pueden derivarse de la industria química en los que Francia tiene ya una larga y dolorosa experiencia. La primera reacción del Presidente Chirac ante la llegada del fuel a las costas francesas de Las Landas ha sido la condena de los «delincuentes del mar» y la promesa de que serán perseguidos con todos los medios jurídicos por parte del Estado francés y de la Unión Europea. Porque para Chirac, como para cualquier persona con sentido común, los responsables de la tragedia son las compañías piratas que se amparan tras sociedades fantasmas en paraísos del crimen como Gibraltar. Así que en Francia se puede poner sobre la mesa internacional una cuestión que en España ha sido obviada por la oposición y por una parte de los medios de comunicación porque entendían que podía ser una excusa para otras responsabilidades del Gobierno español. Silencio, por tanto, sobre Marc Rich. Silencio sobre los rusos. Silencio sobre Gibraltar. El PSOE, el BNG e IU sólo se han movido por una obsesión: el deterioro del Gobierno. La lección que nos llega de Francia no viene precisamente de su capacidad de reacción sino de la fortaleza de su espíritu patriótico cuando se trata de hacer piña con el gobierno en los momentos de desgracias «nacionales». Aquí, en cambio, aprovechamos las tragedias colectivas para sacar a pasear nuestros viejos ajustes de cuentas.