LA LEY DE WITIZA
Pobre Boñar
Celia Reguero lleva cuatro legislaturas en el Ayuntamiento de Boñar. Más tiempo del apropiado para cualquier puesto en política y mucho más para un alcalde. Reguero realizó una gran gestión, según dicen, durante sus dos primeras legislaturas. En las dos últimas, sin embargo, sólo ha habido problemas: con el Alfolí, con el Soto y las piscinas, con el Negrillón, con los vecinos, con los pueblos del municipio, con el agua, con la prensa, con la oposición, con todos. El PP ha decidido renovar y ha nombrado una nueva candidata, Virginia Blasco (habrá que esperar para saber si es la persona adecuada). Además, ha logrado integrar a los independientes que ahora tienen tres concejales. Pero Celia Reguero no se quiere ir sin dar la batalla. Recientemente convocó una reunión que tuvo escasa asistencia. Reguero está barajando plantear una lista independiente, pero no debería hacerlo, aunque lograra conseguir apoyos para intentarlo con cierta dignidad. No están mejor en el PSOE. En la última asamblea, ganó el que será el candidato, Antonio Juárez, pero lo hizo por un margen estrechísimo de votos. José Geráldez y Concha Puente consideran que tienen más apoyos en la comarca que Juárez y tampoco descartan preparar, incluso, una candidatura propia. Cuentan que Concha Puente, conocida desde hace muchos años en la zona y curtida en mil batallas políticas, tiró hasta el carné del PSOE. Si es así, algo falla... Durante esta legislatura, la UPL contó con un concejal que traicionó sus convicciones y apoyó (con su voto favorable o con su abstención) a Celia Reguero. El PSOE hizo lo mismo. Su número uno hasta ahora, Antonio Francisco García, podría presentarse de nuevo por Puebla de Lillo, donde fue alcalde. Retornaría tras no haber conseguido ir a la Diputación. Por último, Aquilino Castro acudirá como candidato a la Alcaldía por IU, partido que para bien o para mal, ha sido coherente en su política municipal. Aún así, lo dicho. Pobre Boñar.