Diario de León
Publicado por
Ramón Pi
León

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El debate suscitado el pasado martes en el Congreso de los Diputados a raíz del acuerdo de la Unión Europea sobre la crisis de Irak ha pinchado un globo que había alcanzado su clímax en las manifestaciones del sábado anterior. En sólo tres días, el cambio de algunos elementos de este rompecabezas permitió a José María Aznar pasar del enroque defensivo al ataque dialéctico, y dejó al líder socialista José Luis Rodríguez Zapatero sin suelo debajo de los pies, completamente descolocado, hasta el punto de merecer un rapapolvo del periódico de referencia que había apostado incondicionalmente hasta entonces por él. Bastó que Aznar hiciera suyo, al pie de la letra, el acuerdo de la Unión Europea para que Rodríguez Zapatero pusiera en evidencia que la cuestión de Irak no es lo que le interesa en todo esto, sino la erosión del presidente del Gobierno y su partido, con vistas a las próximas convocatorias electorales. La desconcertante abstención del PSOE, negándose a sumarse a la propuesta del Gobierno, sólo tiene alguna explicación en esta clave electoralista, ciertamente no muy acorde con la idea que tiene uno de una verdadera alternativa para ocupar la responsabilidad del poder. Después de lo ocurrido parece cosa muy clara que nadie, y desde luego tampoco el PSOE, puede apropiarse de las manifestaciones por la paz. Cada cual se lanzó a la calle por sus propias razones. Sabemos ahora cuáles fueron las del PSOE.

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