VUELTA DE TUERCA
|Ìl Ëternacional
En tanto Estados Unidos tuvo que competir con la URSS alentó la doctrina del equilibrio estratégico: mediante la seguridad de la mutua destrucción, los dos gigantes se controlaban y coexistían pacíficamente. Tras hundirse uno de los bloques, sólo queda una potencia. Las doctrinas de la contención y de la disuasión reflejan, a la par que un posibilismo militar, una actitud moral, plasmada en la Carta de las Naciones Unidas. Y si así no se ve, habremos regresado a la selva. Puede resultar para algunos tranquilizador que la potencia hegemónica sea una democracia, pero para la mayoría es inquietante que precisamente una democracia relegue la moral a los sótanos del más descarnado militarismo.