Diario de León
Publicado por
Manuel Alcántara
León

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Los últimos bombardeos ya no serán los últimos cuando este periódico esté en sus manos y los muertos estén en las manos de Dios o en las de Alá, que también es acogedor y ambidextro. El avance de los invasores es incontenible, no sólo por el poderío de su ejército, sino porque el de enfrente es muy inferior y puede mucho menos. Una vez fallecida la verdad, que como se sabe es la primera baja en todas las guerras, ha muerto ya un periodista. Era australiano y no tenía más armas que su ordenador portátil. También, según las confusas y contradictorias noticias, algunos soldados han muerto víctimas de «el fuego amigo». Curiosa expresión, casi tanto como la de «guerra santa». Las columnas de humo están tapando el sol de Bagdad del mismo modo que cientos de miles de españoles tapan las calles protestando contra esta guerra en la que trabajamos de extras. Desde que el presidente Aznar dejó clara su adhesión inquebrantable a Bush, los antidisturbios tienen un trabajo ímprobo. Se pasan el día cargando contra los pacifistas más violentos, que son los que van a las manifestaciones encapuchados o provistos de cascos. Como siempre, las cifras de manifestantes son muy dispares, según los contables. Los organizadores siempre ven muchedumbres donde las autoridades contemplan pequeños grupos. Que nadie nos llame a engaño, porque no vamos a acudir: la repulsa contra la guerra preventiva, declarada a espaldas de las instituciones encargadas de legitimar los llamados conflictos bélicos, es clamorosa. Ni los más viejos de la localidad de sol -¿qué sería de este corralón sin sol?, se preguntó un personaje de Valle Inclán- recordamos una postura popular tan unánime. En muchas otras naciones sucede algo semejante. Un grupo de teólogos de todo el mundo ha pedido la exomunión para Bush, Blair y Aznar. La iniciativa tiene un carácter simbólico, pero impresiona incluso a los que creen que «la teología es una de las ramas de la ciencia-ficción».

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