ELRINCÓN
El «lobby» de las armas
NADIE le discute a Jeb Bush, gobernador de Florida, que su inteligencia sea equiparable a la de su hermano George, pero ahora se ha demostrado que su sinceridad es incluso superior a la del presidente. Durante el acto de despedida del conocido y reprobable actor Charlton Heston, ha declarado que sin el apoyo activo del «lobby» feroz de las armas, su hermano no hubiera llegado a emperador. El único americano que le dijo adiós a las armas fue el ubicuo y gran Hemingway y fue sólo por un rato. Hasta que empuñó una contra él. En Norteamérica el 48 por ciento de los votantes posee un arma y algunos de los que no votan son dueños de varias. Cada casa es un arsenal. Están convencidos de que una pistola representa una forma suprema de autoridad, pero hay quienes discrepan: creen que la forma más alta de autoridad es el rifle. «El sonido de las armas es el sonido de la libertad», dijo el sagaz hermanito de Bush, sujetando el rifle Flintlock que le acababan de regalar. Recibió una gran ovación. ¿Cómo sorprenderse, si los que aplaudían eran todos miembros de la NRA, o sea de la Asociación Nacional del Rifle? (También si hubiera hablado Luis Candelas le aplaudirían los miembros de la asociación española de Amigos de la Capa). El secreto de los buenos oradores es siempre el mismo: decirle al auditorio exactamente aquello que quiere oír. Por fortuna, no todos los norteamericanos son partidarios de armarse hasta los dientes postizos. Fuera del recinto que despedía al cretino Charlton, el grupo de Madres contra las Armas protestaba. Cientos de niños mueren anualmente por disparos intencionados o accidentales. Melvin Konner, que también es yanqui, dice siempre que el mundo sería un lugar más seguro si el armamento estuviese controlado por mujeres comunes y corrientes en vez de por hombres comunes y corrientes. No se sabe si porque se encargan personalmente de traer los nuevos habitantes, pero las mujeres no son partidarias de los instrumentales mortíferos. Ni siquiera las de armas tomar.