Diario de León
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León

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No es un misterio para nadie que de la misma forma que se está cuestionando e innovando la forma de trabajar gracias al avance imparable de la globalización y especialmente de las nuevas tecnologías, también se está cuestionando el papel de los docentes dentro de los planes de educación y como no, todo el sistema educativo en general. Hasta hace muy poco hemos educado a nuestros universitarios pensando que la base del conocimiento era la información y en consecuencia, se traspasaban toneladas de información, cifras, números e imágenes, torrentes de vocabulario sin llegar a testar nunca hasta que punto repercutía esta información en el alumno. Por tanto, lo primero que deberíamos planearnos desde el plano educativo sería determinar si queremos gente que está preparada realmente para hacer cosas porque ha podido experimentar durante su proceso de aprendizaje o alumnos que saben muchas cosas que jamás han aplicado. Luego, antes de entrar en la justificación del proceso de selectividad, deberíamos reflexionar en el papel del formador y su influencia en los planes docentes de sus respectivas asignaturas hasta llegar a traspasar esta barrera probablemente injusta denominada la prueba de selectividad. En mi opinión como formador y consultor en activo, me corresponde tomar el pulso a diario en el mundo de la empresa y creo que es mucho más importante el papel del educador que los planes de educación en general. Así pues, ignoro si es bueno que exista un números clausus en la universidad pero tengo claro que lo que necesita el mundo del trabajo es gente que sepa hacer cosas y por desgracia la escuela y la universidad en general sólo entrega información y diplomas. Por otra parte, creo que si realmente hace falta la selectividad, esta prueba jamás puede basarse en el volumen de los conocimientos digamos académicos, y tampoco puede evaluarse a la gente mediante tests, ni siquiera con pruebas escritas, ya que lo que realmente importa sería la capacidad de aprendizaje, el grado de motivación y su eficiencia para buscar recursos mucho más que la cantidad de información o de memoria del alumno. Me explicaré, alguien introvertido, petrechado de calificaciones excelentes, pero con escasa inteligencia emocional difícilmente puede trabajar con equipos humanos, en proyectos colectivos, a no ser que sea un gran especialista, porque la comunicación es ahora un elemento tan importante como la agilidad en el manejo del PC, o la búsqueda filtrada de buena información. La consecuencia de un planteamiento no actualizado y del retraso en los cambios en el sistema educativo es lo que provoca la crispación, la falta de motivación y el estrés de los educadores, y este panorama a corto plazo, frustra a cualquiera que se dedique al noble oficio de enseñar. Vale la pena dar un golpe de timón y transformarnos en mejores facilitadores que profesores, ayudando a los alumnos a encontrar respuestas que deben descubrir por sí mismos, incluso dejando que aprendan de sus errores para que así puedan acumular sus propias experiencias.

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