DESDE LA CORTE
La culpa fue del cha-cha-cha
TAMAYO no movía un músculo. Sólo tomaba notas aceleradas. Le estaban llamando indigno y corrupto, pero como si no fuera por él. Teresa Sáez ni siquiera tomaba notas. «Parecía sedada», decía una locutora de radio. Seguramente la despertaron los gritos de «puta» y «fascista» que tuvo que escuchar a la salida. Si esta mujer resiste la presión y se mantiene como diputada, es que tiene razones muy serias para hacerlo. Ignoro cuáles serán pero son muy serias. ¿Y Simancas? A mí me pareció un caballero andante que ha leído muchos libros de caballería inmobiliaria y decidió perseguir a los trafican con el suelo y los ladrillos y convertirse en redentor del sector. «Este es el programa que tanto asusta a los especuladores», decía. Y, ciertamente, es para asustar a algunos. Los avisos de expropiación, la reforma de la Ley del Suelo, el programa de viviendas públicas y protegidas suponen tal vuelta de tortilla que, efectivamente, muchos pueden decir, como supone el candidato: «Con Simancas se nos acabó el chollo». Ese es el programa de investidura y, razonablemente, la bandera de la inevitable campaña electoral. «Simancas contra el imperio de la especulación», podría ser el eslogan. Hemos visto un buen discurso, bastante bien dicho, pero que no le dará al candidato ni un amigo más: sólo enardecerá a la militancia, que ha encontrado un líder que habla un lenguaje de izquierdas, que se alinea contra ricos sospechosos, que presenta su rostro más noble y honesto y que lanza un mensaje de utopía en el país de la orgía constructora. No digo nada de las acusaciones al PP, aunque era lo más esperado, porque nada nuevo tuvieron. Simancas se limitó a ordenar lo ya publicado. No hubo, al parecer, más investigación interna que las llamadas telefónicas. No hubo desmentido a las supuestas promesas a los rebeldes. La culpa fue del cha-cha-chá. Es decir, de los talones que funcionaron en beneficio del PP. Pero no hubo una prueba nueva. Sólo indicios, y sobre indicios no se puede sostener la denuncia «del golpe más grave a la democracia desde el 23-F».