VUELTA DE TUERCA
¿Qué pasa en Irak?
LA PRESUNCIÓN de que los iraquíes acogerían con los brazos abiertos a sus libertadores norteamericanos y británicos está muy lejos de cumplirse: siguen muriendo soldados aliados en innumerables disturbios y los sabotajes alteran la producción de petróleo. Se manifiesta la esquizofrenia de quienes, aunque contrarios al régimen de Sadam Husein, tampoco ven con buenos ojos la injerencia extrajera. Y aparecen, como era de esperar, las rivalidades étnicas y religiosas de un territorio extremadamente complejo en el que la dictadura hizo estragos y sembró motivos de discordia. Es la hipoteca que Washington y Londres (y Madrid) tendrán que pagar después de aquella mal planteada aventura intervencionista, que seguramente pudo orientarse mejor por otros medios.