EL BALCÓN DEL PUEBLO
Hasta muy pronto
POR EXIGENCIAS del guión, cierro hoy los cuarterones de este «balcón del pueblo». Unas exigencias a medio camino entre la familia y mi estancia en la antesala del quirófano, una especie de sala de espera con las palpitaciones de la ansiedad en plena ebullición. Callo en estos momentos en los que tanto debía vociferar. Los silencios de un columnista equivalen a la tristeza del adiós en los andenes de los trenes. Sólo los compensa el regocijo del reencuentro. Hago mutis por el foro -tómenlo como mi derecho vacacional- y no podré contarles el pleno de mañana -no, de mañana, no; la Mesa de las Cortes, a petición del PP, ha decidido prorrogarlo al viernes-; no podré contarles, digo, el pleno en el Palacio de Fuensaldaña, en el que se elegirán a los tres senadores en representación de Castilla y León, así como a los asesores en el Consejo de RTVE y a los miembros que ocuparán sitial en las Cajas de Ahorro. El trío de senadores está sellado. Los populares avalarán a Juan José Lucas y a Isabel Carrasco. Lucas necesita de nuevo la credencial para seguir como presidente de la Cámara Alta. Isabel Carrasco recibe la compensación por su alejamiento de los órganos de poder de la Junta. Ni uno, ni la otra, tendrán la mínima dificultad, máxime al apoyarles por unanimidad el órgano popular regional. Como tampoco lo tendrá el vicesecretario del PSOE leonés, José Giménez, quien ya ha anunciado su adiós de Fuensaldaña para instalarse en el Palacio de la Marina. Isabel Carrasco y Pepe Giménez son los dos látigos que han generado las grandes disensiones internas en el PP y en el PSOE leonés. Y a los dos les alejan de la vida política y orgánica de León. No es descabellado anunciar que, tras el 25-M, ninguno de los dos va a ser decisivo en la construcción del futuro. Desde Fuensaldaña se contempla al Senado más como una «tumba de elefantes» que como una Cámara de resonancia de los problemas de las provincias. Con estos nombramientos, León no va a ganar nada. Serán dos mudos. Sin embargo, si sus respectivos lanzamientos por elevación sirven para que los dos partidos mayoritarios arbitren medios más democráticos, algo se habrá ganado, o dicho con más cautela: no todo se habrá perdido. No estaré disponible para contarles los episodios, pero les garantizo que no serán los últimos. Anoche, los leonesistas decidieron qué dos diputados provinciales ocuparán escaño en el Palacio de los Guzmanes. La noticia de alcance llega con ritmo cansino, pero al entornar los cuarterones del «balcón», me entero de que con amplia ventaja sobre el resto fueron elegidos Luis Herrero Rubinat y Lázaro García. Por donde abanican el futuro es por los ventanales de la Delegación Territorial. Siempre es cuestión de dos. Y Luis Aznar y Javier Lasarte están haciendo las maletas. El primero para irse a una Dirección General, y el segundo para reeditar su habilidad de cirujano. La única dificultad, según filtran las lenguas de doble filo, está en que el nominado no acaba de dar el placet. Adiós, hasta muy pronto.