Schröder y Berlusconi
LAS RELACIONES italo-germanas se están enrareciendo hasta tal punto desde que Berlusconi ostenta la presidencia de la Unión Europea que el canciller Schröder ha decidido cancelar sus vacaciones en Italia, país que adora y en el que consumía su tiempo de descanso en los últimos veranos. Berlusconi debe estar arrepentido de su arrogancia y falta de tacto con los alemanes. Está claro que ni Berlusconi, ni buena parte de su equipo más cercano son profesionales de la política. El caso es que se les nota cada vez más.